Lluvias evidencia negligencia del alcalde Carlos Morales Vázquez

A quién querrá engañar el alcalde de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, con sus informes y reportes amañados, cuando dice que dejará recursos para que el próximo gobierno opere los primeros tres meses de su gobierno, si por la lluvia que cayó en la capital chiapaneca hace ocho días no ha tenido la capacidad para ordenar que su gente acuda con maquinaria o mínimo una cuadrilla de hombres para que levante los montones de tierra que se ubican sobre el Periférico Sur a la altura de la 19 y 20 poniente.

Al presidente municipal y a los titulares de sus dependencias afines les vale un soberano cacahuate la contaminación que está generando el polvo que levanta el paso de los vehículos y por consiguiente la afectación a los negocios de comida que se encuentran en la zona.

El munícipe ha hecho oídos sordos a los reclamos que se han ventilado en redes sociales para que tengan un poco de compasión y tampoco le importa las denuncias que se han presentado a través de los medios de comunicación.

Si en estas circunstancias existe una negligente respuesta de la autoridad municipal, no queremos imaginarnos que la lluvia de la tarde noche del martes 11 de julio hubiese durante una hora más, pues los daños hubiesen sido dimensionales y, por ende, se tendría una paupérrima respuesta del ayuntamiento capitalino.

Esto no es un choro ni un comentario a la ligera, la realidad es que se tiene un alcalde que a estas alturas de su gobierno no le interesa invertir más recurso para subsanar los actos negligentes de su administración cuestionada a lo largo de los dos periodos que encabezó. 

El caso de la inundación del Periférico a la altura de la 19 y 20 poniente es una prueba de ello pues la obra que se construye sobre la 19 poniente, un par de cuadras al sur, provocó en gran parte el arrastre de tierra y lodo. El problema es que la edificación de viviendas no cumple con los requisitos que enmarca Protección Civil y es justamente la corrupción del área que autoriza la construcción de este complejo de casas-habitación lo que generó el desastre.

Si con este pequeño ejemplo que se da hay corrupción y negligencia, ¿por qué creerle al alcalde que dejará un fondo de tres meses para que lo ejerza la administración entrante? ¿Acaso no es obligación de cada gestión dejar recursos suficientes en cada relevo municipal o sexenal?

Tres meses no es nada, pero, además, el gasto corriente se supone que no debe tener ningún obstáculo pues justo para eso es el proceso de entrega-recepción entre un gobierno que ya se va y el que entra, y para que los procesos burocráticos no se detengan.

Que el alcalde Morales Vázquez no se quiera “curar en salud” ya que es su obligación entregar y dejar cuentas claras para que se opere de forma correcta, o acaso quiere o pretender hacer lo que hizo Juan Sabines cuando dejó un relajo la administración municipal o ya no se diga las arcas estatales, cuando abandonó el estado con un millonario desfalco, así haya sido por endeudamiento público, con una administración carente de obra pública.

En la sesión del martes, el alcalde pidió al Cabildo que le autorizara más paga para resolver socavones provocados por las lluvias. Esta es una muestra de que actúa muy a destiempo para responder a los problemas. Cita que “todos los expedientes de obras con sus respectivos pagos se cerrarán y así todos los proyectos que se inicien en el próximo gobierno se hagan con los recursos de estos tres últimos meses”.

Ahora bien, el presidente municipal se ufana al decir que quince días antes de finalizar el trienio, dejará de ejecutar obras. Mientras no deje deudas o enganchados a las constructoras con las que hizo negocios para la pavimentación de calles o los chanchullos en la contratación de servicios y renta de maquinaria, a la autoridad entrante, les manda el mensaje de que con ello se dé por bien servida.

Aunque, a decir verdad, su discurso en los hechos dista mucho de la política de entrega y responsabilidad que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas hace hincapié a todo su Gabinete legal y ampliado, donde los conmina a seguir trabajando hasta el último día de su administración en favor del pueblo chiapaneco. Salta a la vista que no tienen la misma forma de pensar y actuar en sus tareas cotidianas. La responsabilidad en sus funciones entre el mandatario y el alcalde hace la diferencia.

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