Iglesia Católica retoma el tema del aborto e involucra a la LXIX Legislatura

Siempre será controvertido el tema del aborto, en el sentido de que si se legaliza la no penalización o si en realidad hay que castigar a quien priva de la vida a un ser, que, desde el momento de la concepción, según la Iglesia Católica, ya es un ser viviente que adquiere derechos.

Hace una semana, el estado de Puebla fue la entidad número 14 de las 32 que integran la geografía mexicana, que dio el visto bueno a la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación, alineando la constitución local con el dictamen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Todo un tema para el análisis, que al final, siempre tendrá dos visiones diferentes como es el que defiende este concepto de darle libertad a la mujer sobre lo que cree tiene derecho a decidir en su cuerpo, como el de la iglesia que condenan justamente esta postura.

Lo cierto es que los tiempos han cambiado tanto que la misma Iglesia Católica en particular se ha ido moldeando, con sus reservas, en sus dichos y posturas, ante la serie de denuncias que existen en el mundo contra sus representantes en todos los niveles y que ha ocasionado, incluso, que los señalamientos contra la institución de fe la estén castigando con la “deserción” de miles de fieles hacia otras sectas o religiones.

Bajo esta perspectiva, ahora en México el Episcopado Mexicano ha pedido a los nuevos diputados y diputadas que tomarán posesión el primero de octubre que presenten “opciones para las mujeres embarazadas y no sólo el aborto”.

Por principio de cuentas, esta institución debe tener muy en consideración que, aunque muchos de los que llegan a ocupar una curul en el Congreso de la Unión, llámese diputados o senadores, no saben ni cómo se llaman, y están conscientes que son legisladores de “dedo” y que gracias al trabajo del presidente Andrés Manuel López Obrador, es que se convirtieron de la noche a la mañana en “representantes” del pueblo.

Además, otro tanto, los que les piensan a las cosas, que no son muchos, prefieren no meterse en camisa de once varias y dejan que las iniciativas espinosas sigan estancadas, para no ser objeto de estocadas de quienes se sienten ofendidos.

 La Iglesia al final del camino se convierte en un actor político porque lanza el petardo de que sean los legisladores los que tienen que presentar alternativas para abordar estos escabrosos temas, mismo que por ahora, no creemos que le entren de manera directa para debatir.

Son 18 entidades, entre ellas, Chiapas, las que no han despenalizado el aborto y quienes tienen la obligación de responder al tratamiento que le darán al tema.

En el Semanario Desde la Fe, la Iglesia Católica saca chispas, tras sentenciar que “la persecución penal a una mujer que se ve forzada a abortar por las circunstancias de vida que le acontecen puede ser una injusticia social; y es necesario reconocer también que la eliminación de esa persecución sigue sin modificar, en esa mujer, las condiciones que le están obligando a abortar”.

La Iglesia pide políticas públicas y leyes que den opciones reales a la mujer embarazada para que, “sin tener que eliminar a su hijo (abortar), pueda continuar con sus estudios, su trabajo y su vida”.

En lo que todos deberíamos estar de acuerdo, como señal inequívoca de un buen principio, es que haya “una cultura de respeto a toda vida”. Lo que se asienta en el Semanario Desde la Fe es que la sociedad actual se ha vuelto egoísta en torno a la maternidad, en la que sólo se busca evitar la maternidad propia y de terceras personas, “pues consideran que, liberando a la mujer de la maternidad, ella será completamente libre”.

La situación es muy compleja, de fondo, sobre todo cuando, efectivamente, la sociedad ha hecho a un lado el respeto por los valores propios que identifican al ciudadano como una buena persona.

Un tema escabroso, delicado, donde la herencia tradicional que traen muchos de los legisladores y legisladoras desde el hogar tendrá que chocar con la nueva forma de pensar o de asumir situaciones embarazosas como las que sufren a diario las mujeres, y que con todo respeto, preferirán seguir guardando en el escritorio la iniciativa de un pueblo que se espanta con el tema de la despenalización, cuando a diario vemos escenarios de crimen que son más escandalosos por la forma en que le quitan la vida a hombre, mujeres y hasta menores de edad

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