La Iglesia católica denuncia la desesperada situación en la Sierra de Chiapas

  • Los habitantes de la Sierra viven en un estado de secuestro constante, obligados a pagar cuotas a los cárteles y participar en retenes bajo amenaza de multas o agresiones

Lucía Trejo / Corresponsal Diario de Chiapas

Tapachula, Chiapas. – La diócesis de Tapachula se ha pronunciado para denunciar la grave situación que atraviesan las comunidades de la Sierra Mariscal de Chiapas, afectadas por la violencia de los cárteles de la droga y la aparente inacción de las autoridades.
La carta pastoral expresa una profunda preocupación por la presencia constante de los cárteles en la región. De acuerdo a la diócesis, estos grupos criminales se disputan el control territorial con total impunidad, mientras la Guardia Nacional y el Ejército mexicano permanecen como espectadores inactivos. La carta señala que las órdenes del gobierno federal y estatal han sido de presencia sin intervención, lo que ha agravado la situación de las comunidades locales.
Los habitantes de la Sierra viven en un estado de secuestro constante, obligados a pagar cuotas a los cárteles y participar en retenes bajo amenaza de multas o agresiones. La escasez de productos y los altos costos de los bienes de primera necesidad son una constante en la vida de estos ciudadanos, quienes además han sido utilizados como escudos humanos en enfrentamientos recientes entre los cárteles.
La diócesis exhorta a sus fieles a no perder la esperanza, recordando que Dios no abandona a su pueblo en tiempos de sufrimiento. Invita a la comunidad a unirse y resistir, a no sucumbir ante la opresión y a buscar formas de denunciar y visibilizar su situación más allá de las fronteras locales. Hace un especial llamado a la unidad y a no caer en las manos del crimen organizado, recordando que la lucha por la justicia y la paz comienza desde dentro de la comunidad.
La carta pastoral también dirige un mensaje contundente a las autoridades civiles, instándolas a cumplir con su deber de proteger y defender a la población. Les pide superar la indiferencia y el temor, y a intervenir activamente para restablecer el estado de derecho en las comunidades afectadas.
Finalmente, la diócesis agradece y anima a los sacerdotes y agentes de pastoral que, a pesar de las difíciles circunstancias, continúan llevando esperanza y consuelo a los más necesitados. También solicita a toda la familia diocesana que a través de Caritas se organicen para proporcionar ayuda a los hermanos de la Sierra.
La carta concluye con una ferviente súplica a todos aquellos que colaboran con los cárteles, recordándoles que la justicia divina llegará y los insta a cambiar sus acciones antes de que sea demasiado tarde.
La diócesis de Tapachula, Chiapas, se erige como un faro de esperanza, alentando a sus fieles a no rendirse y a continuar luchando por un futuro mejor, confiando en que, con la ayuda de Dios, saldrán adelante.
La carta pública es firmada por Jaime Calderón Calderón, obispo emérito de la Diócesis de Tapachula y arzobispo electo de León, Guanajuato, acompañado de 15 sacerdotes.

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