Editorial
La designación de Mario Delgado, líder del partido Morena en México, como próximo secretario de Educación, ha desatado una serie de comentarios adversos cuestionando su capacidad para estar al frente de tan importante cartera.
Aseguran que no es lo mismo estar al frente de un partido, manejando, otros lo llaman, manipulando, la conciencia de los ciudadanos a base de acciones monetarias. Las redes sociales en particular han abusado en la generación de comentarios que demeritan su capacidad de poder sacar adelante el problema educativo que padece México, el principal rubro, después de la salud, que deben estar encabezados por verdaderos especialistas.
Y no, no nos unimos a dicha refriega, al contrario, la posición que debe prevalecer es darle, por principio de cuentas, el beneficio de la duda, pues que tal y sorprende que levanta este monstruo que anda en caída libre y no sólo desde que apareció en escena la CNTE o desde que se han ventilado los perversos negocios de quienes han formado parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Ojalá que los que dudan de la delgadez por la que atraviesa la educación se equivoquen en su percepción. En una de esas, con sus dotes políticas, con su capacidad para convencer a las masas, a las mayorías, haga lo mismo con el magisterio.
No sería descabellado pensar que el próximo secretario de Educación Pública haga un plebiscito o una consulta a mano alzada o si se quiere darle mayor formalidad y credibilidad, manda a elaborar una encuesta para conocer sí a la CNTE la toma en cuenta como parte de su estructura en el organigrama de la institución y con ello mata dos pájaros de un solo tiro.
Es decir, en todas las entidades del país y no sólo en donde tiene presencia la Coordinadora de la Educación, estaría la posibilidad de incluir a maestros de carrera que formen parte de este segmento con el único fin de que participen en las políticas públicas del sector educativo.
Incluirlos no es una mala maniobra, al contrario, estando dentro de la estructura, la Coordinadora se dará cuenta de qué pie cojea el sistema educativo, además de que se le daría a dicho sector la oportunidad de presentar alternativas de solución y no sólo estarlos viendo en las calles, realizando bloqueos, tomando oficinas o asaltando camiones de empresas privadas.
De entrada, o son parte de la solución a los actos de corrupción que se ventilan dentro de la SEP en la venta de plazas, en el tráfico de influencias o de los chanchullos que se realizan en las cadenas de cambios en los diferentes niveles de educación que maneja el gobierno federal o se vuelven cómplices.
Toda una gama de alternativas en las que no se descarta el que los maestros se adentren a los problemas de falta de recursos para resolver la falta de infraestructura educativa. En todo México, pero principalmente en la zona sur-sureste, en la que se encuentra Chiapas, hay carencias de aulas, de equipamiento, de accesos si no pavimentados, sí en la falta de condiciones idóneas para transitar hacia el centro educativo.
Ahora que los maestros están en las últimas negociaciones del sexenio, quieren subirse al barco para que sigan siendo el foco de atención, de entrega de canonjías, por el simple hecho de que son la parte resucitadora del sistema educativo, según así lo asumen ellos.
Sin embargo, en los hechos también los maestros han fallado cuando afirman que buscan los beneficios de quienes están integrados al sector educativo, pero sólo han demostrado que su arrastre tiene mucho que ver con las medidas coercitivas que practican para alcanzar sus objetivos.
Ojalá que nos den ejemplos de valía, en el que la estigmatización que de ellos tiene la mayoría de la sociedad, cambie para bien, que su interlocución valga la pena, que podamos gritar a todo pulmón haya muchas maestras como Florelinda Ramírez Reyes, que nos restriegan en la cara que cuando se trae la vocación en las entrañas, todo esfuerzo vale la pena.
La historia que en este medio dimos a conocer de la niña María Ofelia, de que recibe clases en una choza enclava en las montañas del poblado Santa Catalina, del municipio de Copainalá, sirva como ejemplo de que cuando se quiere se puede.
Lo que más gusto da en este ejemplo de esfuerzo de superación es que María Ofelia es la única niña que logró, entre 20 compañeros más, graduarse de sexto año de la Primaria Bilingüe Niños Héroes de Chapultepec, un promedio sobresaliente de 9.0 y no sólo eso, fue el segundo lugar en la Olimpiada de Conocimiento a nivel regional. La falta de recursos y del apoyo de las autoridades de Educación le impidieron participar en la fase estatal 2024, que se celebró en Tuxtla Gutiérrez.
Esto es realmente lo valioso, eso es lo que hay que tomar en cuenta, este tipo de ejemplos de superación, de dedicación, tienen que servir de espejo para todos aquellos que se rasgan las vestiduras de ser los mejores mentores, pero que en la práctica no le pisan ni los talones a la maestra Florelinda, cuya historia fue registrada en la edición del viernes del Diario de Chiapas.
Tanto la mentora como la niña María Ofelia mandan el mensaje de que la superación educativa puede ser una realidad a pesar de los pesares. Por ello decimos que el próximo titular de la SEP tiene que demostrar que puede con el paquete y echarnos en la cara lo que se dice de él en el sentido de que es un premio por haber sido parte fundamental en el triunfo de Morena en junio pasado.










