Se derrumba reinado de Carlos Morales
A Carlos Morales Vázquez, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, se le derrumba su reinado que tiene al frente de esta ciudad. Su “buena suerte” parece que lo abandonó desde antes de las elecciones de junio pasado, cuando le bajan a su ‘gallo’ para que fuera candidato a la gubernatura de Chiapas, Zoé Robledo.
Después, desesperado, intentó buscar el apoyo de las cúpulas partidistas y ni su “incondicional” amistad que dice tener con la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, le bastaron para ser tomado en cuenta, por lo que las ‘giras’ que realizó acompañado de la prima del presidente AMLO, Manuela Obrador, fueron prácticamente dinero tirado a la basura.
Su futuro se tambaleaba, por lo que se jugó su última carta, ésta, por cierto, preparada desde un par de años antes, con Aquiles Espinosa García, a quien impulsó con dinero del Ayuntamiento tuxtleco, producto del pago de los impuestos de los contribuyentes, para que fuera el candidato de Morena a la alcaldía.
Aquiles nunca renunció a las filas del PRI y aun así intentó competir por el partido “guinda”, donde su amigo el alcalde, que llegó a la alcaldía bajo las siglas del Partido del Trabajo, buscó por todos lados catapultarlo, sin éxito, perdió de nuevo.
Sólo pudo rescatar a Marcela Castillo, su ahijada, a quien mantuvo en la infraestructura nominal del municipio con varios cargos, y a quien también le metió mucho dinero para que compitiera y ganara. El arrastre del voto que produjo de nuevo el presidente Andrés Manuel López Obrador la hicieron triunfar, más nunca influyó que haya sido por la política de difusión que haya empleado el alcalde.
El caso más evidente del reflejo de los votos en las urnas era para Morena, vía el arrastre del presidente AMLO, lo vimos con el desconocido Guillermo Santiago, hoy diputado electo, a quien ni en su casa lo apoyan, pero que logró entrar en el grupo de los palomeados por el efecto mediático del mandatario federal.
A Morales Vázquez le quedan dos meses al frente de la alcaldía y vaya que ha aprovechado el tiempo para hacer negocios, para retirarse de la política, sobre todo, por lo cansado y desgastante que representa para él estar en una posición donde las marranadas que ha hecho le han valido el repudio de personajes muy bien posesionados en la política.
Al presidente municipal se le viene encima una serie de cuestionamientos que serán exhibidos en los próximos meses, primero con sus cuentas públicas que no cantan mal las rancheras por las observaciones que le han marcado y que todavía no son subsanadas, bajo la complacencia, como siempre, de la Auditoría Superior del Estado.
Además, los actos de corrupción que realizó para juntar recursos para su “candidato” que le cuidaría las espaldas, mismos que fueron exhibidos y relatados de manera pormenorizada en estas páginas, tendrán que ventilarse públicamente y todo indica que la orden es que se transparente toda aquella acción que huele a corrupción en la gestión municipal.
Si se cree que el presidente municipal electo, Ángel Torres Culebro, le cubrirá las espaldas, se equivoca, pues, aunque en el papel para tranquilizar las aguas, Aquiles Espinosa haya sido nombrado coordinador de la campaña del ahora ex titular de la Secretaría de Obras Públicas, hecho que no funcionó en la práctica pues el agua no se puede juntar con el aceite, al alcalde en funciones no le cuadran las fichas para terminar bien su juego.
Y como cereza del pastel, el que no esté invitado a los eventos oficiales sobre inauguración de vías de comunicación en las colonias de la capital chiapaneca, es una muestra real de que las cosas no pintan nada bien.
Su ausencia no es porque ande enfermo o tenga licencia para ausentarse de sus funciones, pues nadie en su sano juicio desaprovecharía la ocasión para estar en el presídium de honor departiendo el momento con el mandamás del estado.
Pensar que todo va miel sobre hojuelas es ser incongruente con el momento que se vive. Así es que, a otro lado con ese cuento, pues lo que se ve no se juzga, se evidencia, y por lo tanto, ya se ve en el banquillo de los acusados, de los señalados.










