Chiapas en la sima

Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]

Chiapas, rezagado.

Posee todo tipo de climas.

Está en proceso de creación de un desierto en Cintalapa y Ocozocoautla.

Con óptimos recursos naturales y con la apática estulticia de su población.

“Vegetativa, no autocrítica”.

Sus gobernadores, desde 1890 con Emilio Rabasa, nacidos o asentados en Chiapas, pero formados en la capital, parten para no volver (honrosas excepciones, resaltando a Samuel León Brindis y Absalón Castellanos Domínguez).

Se le han derramado recursos desde 1994 y estos se han ido por los medios legaloides, que avalan la justicia del poder judicial. No abundo, son acariciados en plazas en Tuxtla o en el norte del país. En viajes promocionados por Facebook. 

Con ellos deberíamos tener carreteras y trenes, a nivel europeo.

En cambio, hay bloqueos carreteros de pueblos originarios, a nivel de la influencia de las ONG extranjeras.

¿Dónde está el rescate de cultivos, clamados desde los 90 por los ingenieros agrónomos Wilfrido Galdámez y Ramón Mariaca Méndez?

¿Dónde están los distritos de riego, por los que clama desde hace tres décadas Oscar Orantes López?

En el papel, almacenados, sin bien nos va.

¿La carretera de SCLC a Palenque?

¿El acceso del tren maya a SCLC?

La educación crítica diluida, hasta estar ausente en la estulticia de la formación hogareña. En la petición de calificaciones sin contenido. No se exige ahondar en las raíces de conocimiento y remontarse al pináculo de los hallazgos.

En consecuencia, posemos Primer lugar en consumo de refrescos, desencadenando Primer lugar de diabetes infantil, 2º. en los adultos, aderezados por obesidad mórbida e hipercolesterolemia.

Primer lugar mundial en número de hijos, en pueblos originarios.

Falta de conciencia social, religiosa, educativa y médica, evadiendo la enseñanza de la responsabilidad procreativa.

No es necesario que las mujeres busquen “parejas de manutención”, cuando ellas pueden preservar su cuerpo y vida, teniendo los hijos necesarios para su salud y economía.

Los enemigos no son seres humanos, sino el producto de su actividad, como son la ignorancia y apatía, cultivadas por la credulidad.

Al accesar a la primigenia estulticia, es el punto para remontar al pináculo (Cima), del conocimiento creativo productivo.

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