- Al cerrarse la válvula principal, las localidades aledañas se quedaron sin agua, lo que encendió la alarma de la disputa
Ramiro Gómez / Corresponsal Diario de Chiapas
Copainalá, Chiapas. – El manantial de Lázaro Cárdenas se ha convertido en el epicentro de un conflicto que ha llevado a 16 localidades a la orilla de la confrontación. Desde hace más de un mes, la lucha por el control de este vital recurso ha desatado tensiones que amenazan la paz en la región.
El conflicto comenzó cuando el Patronato del Sistema Integral del Agua OPAC decidió realizar trabajos de limpieza y desfogue de la línea de conducción de agua. Sin embargo, la comunidad de Lázaro Cárdenas se opuso rotundamente, impidiendo el acceso de los trabajadores. Al cerrarse la válvula principal, las localidades aledañas se quedaron sin agua, lo que encendió la alarma de la disputa.
Las quejas no tardaron en surgir. Ante la falta de suministro, las comunidades afectadas comenzaron a planear acciones de protesta, incluyendo bloqueos carreteros y la apertura forzada de la válvula. La tensión se palpaba en el aire; la desesperación por el agua se mezclaba con la indignación por la falta de atención a sus demandas.
La delegación de Gobierno de la zona Mezcalapa intervino con los afectados y les pidió no ejercer ninguna acción radical, al ver que tenían el documento legal de la concesión dada por la CONAGUA
“Se les explicó que si era voluntad de ellos podrían ejercer sus derechos de manera legal”, comentó la delegación de Gobierno.
La comunidad de Lázaro Cárdenas exige parte de la recaudación de impuestos por el consumo de agua, dada su proximidad al manantial.
A medida que las semanas pasaban, la frustración crecía. La regidora Belén de Jesús Sánchez del Ayuntamiento de Copainalá, advirtió sobre las posibles acciones drásticas si las autoridades no aceleran la investigación. La amenaza de cerrar los accesos principales del municipio comenzaba a hacerse eco entre las comunidades afectadas por el vital líquido.
La delegación de Gobierno de la zona Mezcalapa, consciente de la gravedad de la situación, advirtió que cualquier acción que alterara el orden público interrumpiría el avance de la carpeta de investigación. «Quien lo realice o lo encabece caerá bajo el peso de la ley», anunció la delegación, buscando calmar los ánimos. Sin embargo, la comunidad seguía sin agua, y las pipas prometidas por el ayuntamiento no llegaban.
Mientras algunas localidades esperan la lluvia con recipientes, la comunidad de Lázaro Cárdenas exige una reunión con las 16 comunidades para fijar una cuota de 200 pesos de manera anual.
“El problema real es que los del comité de agua no quieren ir a la comunidad Lázaro Cárdenas a dialogar y ni la comunidad quiere que sea en otro lado el diálogo , piden una cuota para volver abrir las válvulas, anteriormente el Ayuntamiento de Copainalá les daba un apoyo económico, pero esta administración del ingeniero Javier Eliezer Vázquez Castillejos les dijo que sí, pero se los daría en herramientas de trabajo para el campo y no aceptaron” informó la delegación de Gobierno de la zona Mezcalapa, oficina ubicada en Tecpatán.
Las autoridades locales y la comunidad esperan que el diálogo y la negociación puedan llevar a una solución pacífica. El manantial de Lázaro Cárdenas, un recurso vital, se ha convertido en símbolo de una lucha que no solo refleja la necesidad de agua, sino también la búsqueda de justicia y reconocimiento en una comunidad que clama ser escuchada. La esperanza es que las próximas reuniones marquen el inicio de un camino hacia la armonía y la paz en Copainalá.










