No más agandalles de candidaturas de indígenas

En Morelos, en Puebla, en Chiapas, en donde se pueda, las dirigencias de los partidos políticos han hecho de las suyas para imponer y arrebatar candidaturas a diputaciones y al Senado, que le correspondías a indígenas. El tema desde siempre ha sido cuestionado, pero ahí queda. Al final, los potentados se salen con la suya al mover cielo, mar y tierra.

¿Y qué los mueve, qué logra convencer? Pues no más que el dinero, la “amistad”, el tráfico de influencias. A raíz de una imposición que se ha dado en el estado de Puebla, donde dos personajes de aquella zona se agandallaron dos candidaturas al Senado que le correspondían a representantes indígenas, desde Palacio Nacional, en la mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador abordó el tema.

Dijo que espera que antes de que su gobierno concluya mandará una iniciativa de ley al Congreso de la Unión para que no se repitan estos atropellos contra los pueblos originarios. Y vaya que el actuar de algunos “políticos” que hoy están por concluir su periodo en la Cámara de Diputados e incluso en la LXVIII Legislatura de Chiapas, es calificado de oportunistas, de sinvergüenzas, de falta de valores.

Citarlos ya no tiene caso porque al final ya están por entregar la estafeta, cuyo trabajo ineficiente e improductivo, se refleja en las estadísticas del propio órgano legislativo. En Chiapas, por ejemplo, aunque “digan misa”, los políticos pasaron de noche, no hubo producción, no hubo beneficios para el pueblo y en cambio, sí hubo lujos para diputadas y diputados en esa condición.

Contrario a ello, los millones de pesos que alcanzaron en salarios, dietas por presidir comisiones irrelevantes, por viajar con la representación del Congreso, con viáticos, eso sí que es lo importante para quienes llegan como representantes populares.

Para el caso de nuestro estado, el desgaste legislativo es todo un caso. Ser calificados entre los peores de las 32 entidades del país no debe ser objeto de presunción, al contrario, esta estigmatización de improductivos debe preocupar y ocupar a la LXIX Legislatura.

Ayer lunes, el presidente AMLO criticó los agandalles, aunque hay que decirlo, no sólo es una práctica que se ejerce en las filas del Revolucionario Institucional, también en el partido Verde y en Morena se realizan estas prácticas fraudulentas, y lo que es peor, nadie dice nada, nadie objeta o pide revisar los casos. La auto complacencia los vuelve cómplices de actos deleznables, ofensivos.

La posibilidad de que se maneje una reforma electoral no representa que se garantice que se vaya a respetar lo que dice y dictamina la ley. La cultura indígena o tradicional, por muy fuerte y presente que esté, no se inmiscuye en problemas de tipo legal, pues e ahí donde el ladino que aspira hace todos los movimientos truculentos para dejar desamparos a los indígenas.

Sino que le consulten cómo le hizo el corrupto ex auditor del estado, José Uriel Estrada Martínez, quien buscó por todos los medios, hasta conseguirlo, encumbrarse en una diputación que finalmente logró comprar a base de mucho dinero.

Hoy es un legislador electo “representando” a los grupos étnicos del distrito con cabecera en Simojovel, donde contó también con todo el apoyo de su compadre, el edil Gilberto Martínez Andrade, del partido Verde Ecologista de México, a quien le ayudó a cuadrar las cuentas públicas desde el 2018, desde que fungía como alcaldesa su esposa, Viridiana Hernández, quien finalmente lo dejó como su sucesor en aquella demarcación.

Para ello, la alcaldesa, en un arreglo “armonioso”, se divorció de su pareja que, en ese entonces, en el 2021, era síndico de Simojovel, para que lo dejara como alcalde, tras las elecciones que se desarrollaron ese mismo año.

El presidente de México, ya en el ocaso de su administración, quiere dejar reglamentado que no haya más burlas a la cultura indígena. Cierto es que para este momento no se puede hacer absolutamente nada para revertir la situación, pues la ley no es retroactiva.

El antecedente no es de este sexenio, ya se tenía un historial de casos. Por ello, aunque es lamentable que se haga hasta ahora la modificación a la ley electoral, es bueno que se pare en seco lo abusivo de partidos y candidatos, y con ello, se destierre la corrupción.

El presidente López Obrador dice que, para el caso de los oportunistas, la política no es estar de barbero, de lambiscón de otro político. Ojalá se entienda y que ello termine porque no se concibe la burla que se le hace a los chiapanecos que ven como con dinero del pueblo, los “funcionarios” metidos a políticos, hacen de todo para alcanzar objetivos que les permitan seguir viviendo de ostentosos, lujos sobre porque lograron encumbrarse con “amigos” que están en el poder.

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