El rechazo ciudadano, lo que se lleva el presuncioso alcalde Carlos Morales 

La mofa que los usuarios de las redes sociales le hicieron al presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, es el vil reflejo de lo que este polémico personaje ha hecho a lo largo de los casi seis años que ha estado al frente de la administración pública.

Es de risa que un alcalde pudiente, que presume se roza con la crema y nata de la grey política y que asegura haber hecho un excelente trabajo como representante popular, sea hoy el hazme reír de la ciudadanía que no pierde la ocasión para desquitar su coraje ante la mala respuesta que ha tenido de sus gobernantes.

Mucho significado tiene que un ser humano vea por su condición física, producto de sus actividades cotidianas frente a una cancha deportiva o en el interior de un gimnasio. Eso no se discute y si a esas vamos, en las redes sociales hay miles de personas que presumen su cuerpo, sus dotes de futbolista, de natación y de cualquier deporte en general. Como respuesta, siempre los parabienes son el reflejo de la aceptación.

Sin embargo, dista mucho lo que le sucedió al edil “tuxtleco”, pues tras dar a conocer mediante su cuenta de red social que, en su día de descanso, el domingo, se activa practicando box, la mayoría de los usuarios, en lugar de felicitarlo, de destacar que se ejercite, le profirió una andanada de improperios y de descalificaciones a su función como presidente municipal.

Que al alcalde lo hayan maltratado diciéndole que es un gobernante que en lugar de descansar debería estar solucionando los problemas que presenta la ciudad, denota el hartazgo que la ciudadanía tiene para con su “representante” popular.

Un insulto aparte que en lugar de responder a la “cortesía” que señala el edil, un usuario le comparta que está de acuerdo con lo que expresa, pero que lo mejor es que “se ponga sus tenis y recorra las calles de Tuxtla para constatar la inseguridad que prevalece en las calles de ciudad, y “a ver si en una de esas no lo asalta la propia Policía Municipal”.

Decir ello es signo de preocupación y así sea en el ocaso de su ejercicio, es decepcionante que le califiquen como un total fracaso su gestión municipal. La cuarta transformación por más que se pare el cuello con sus triunfos, en el caso de Tuxtla Gutiérrez sabe que los bonos no le favorecieron en cuanto a eficacia y aceptación al tener un alcalde, aparte de improductivo, sin conexión con el pueblo. Creyó que encerrarse en su palacio, desde el escritorio, iba a resolver los graves problemas que tenía la ciudad y que hoy los deja peor, producto de su incompetencia.

En el seguimiento de las linduras que le dijeron al «deportista», los más aventados le reclaman que a menos de dos meses de que le diga adiós a la silla municipal, lo que en realidad hace el presidente es prepararse para enfrentar, no sabemos si con valentía, a la delincuencia que azota a la capital del estado.

Conforme se va leyendo, los escritos van subiendo de tono al grado de que le sugieren que en lugar de pegarle al costal con que práctica el box, “le pegara al narco que está consumiendo la ciudad”.

Más de un usuario dejó entrever que la autoridad municipal lucra con el manejo de los campos de futbol que fueron rehabilitados, pues no están abiertos a los niños y jóvenes para que practiquen su deporte favorito. En estas circunstancias se encuentran todas las unidades deportivas, debido a que todo el tiempo se encuentran cerrados.

Las colonias El Retiro, Vida Mejor, el parque Fundamat, todos estos sus canchas no están abiertas al público, pues las utilizan para juegos de futbol donde los equipos, la liga local, paga al municipio por concepto de uso de éstas.

La ciudadanía aprovechó para citar que no hay reparación de calles en la Bienestar Social y hasta jugó con las frases de campaña que regularmente utilizan los funcionarios para llamar la atención del pueblo: “En vez del costal dale un golpe, pero a la inseguridad”.

Los tuxtlecos, sin duda, gozaron el momento para desahogar esa frustración que tienen de su autoridad. La verdadera ciudadanía que sufre de la omisión institucional se expresa de esta manera, pues está comprobado que lo que vaya a informar el alcalde en sus maratónicos 16 reportes que dará el próximo mes, en alusión a su Tercer Informe de Gobierno, son puras intentos de convencer a una población que en los hechos sufre de la falta de oficio político del alcalde para hacer su trabajo de forma profesional, eficiente.

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