Letras Desnudas
Mario Caballero
Apenas el viernes pasado hice la advertencia de que las autoridades estatales debían poner atención a las amenazas de Sebastián Pérez Sántiz que mandó a decir a través de algunos medios de comunicación y columnistas locales que correría sangre en el municipio de Chamula si el fallo del Tribunal Electoral del Estado de Chiapas no lo favorecía.
Incluso cerré ese artículo señalando que alguien como él que ya estuvo en prisión acusado por homicidio, bien merecía ser puesto bajo vigilancia, no fuera a ser que cometiera un nuevo acto de violencia.
Dicho y hecho. Ese mismo viernes, acompañado de una caterva de rufianes, Pérez Sántiz vandalizó las instalaciones del TEECH en protesta por la sentencia de este órgano electoral que validó el triunfo de Pascual Sánchez Gómez, del Partido del Trabajo, hoy virtual alcalde de ese municipio.
Lo que viene ahora –según dijo Pérez Sántiz- es la apelación del fallo del TEECH ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Está en su derecho. El cual no se le discute.
Lo que sí es hilarante, o de risa loca, es que Pérez Sántiz, con las ansias de ser más papista que el papa, quiera satanizar y desacreditar la actuación de este órgano electoral, colgándole asimismo todo tipo de epítetos a su presidente, como los de “vendido” e “inepto”, y diciendo que él defenderá hasta las últimas consecuencias la elección y el voto de los electores de Chamula.
PARA TENER LA LENGUA LARGA…
Empero, ¿quién es él para dar lecciones de buena moral y de respeto a la legalidad?
Pero como decía Jack el Destripador, vayamos por partes.
Pregunto: ¿Incurrió el TEECH en alguna falla, omisión o fue parcial en la emisión de la sentencia que declara vencedor de la contienda electoral al petista Pascual Sánchez?
De acuerdo con la información que existe al respecto tanto pública como publicada, este órgano jurisdiccional cumplió con la ejecución del proceso de investigación, revisión y desahogo de pruebas con apego a la normatividad contenida en las distintas leyes aplicables en la materia.
Inclusive, a decir de muchos analistas políticos y de la información que le fue confiada a este columnista, el tribunal electoral fue transparente, diligente y responsable en la resolución de este juicio de inconformidad. Sobre todo, considerando que la menor negligencia u omisión podría ser tomado como pretexto para desatar acciones de desestabilización social en ese municipio que ha sufrido conflictos políticos y electorales con los peores resultados.
Por tanto, revisó el caso con microscopio, determinando improcedente la solicitud de nulidad de diversas casillas, así como de la elección, fundando la resolución en que los funcionarios de casilla sí cumplieron en tiempo y forma con realizar el cómputo de los votos y que dicho recuento de la totalidad de las casillas instaladas en el municipio se hizo ante el Consejo Municipal de Chamula y en presencia de los representantes partidistas, lo cual también consta en diversas pruebas documentales de índole electoral.
Respecto a la aparente irregularidad con relación a una casilla, donde el paquete electoral fue entregado por el Consejo Distrital, el Pleno del tribunal determinó, basado en los postulados de la ley, que eso no trasgrede en ninguna forma la cadena de custodia. Así, tampoco esta denuncia fue procedente.
Dicho sea de paso, los elementos que Pérez Sántiz aportó como pruebas fueron tomadas en cuenta por dicha autoridad, pero estos no fueron suficientes para fundamentar los agravios. Es decir, se estudió el caso, se revisaron los medios de prueba y las evidencias documentales de la votación, se realizaron los procesos legales pertinentes y, al final, se dictaminó que las causales de la impugnación no eran válidas.
Por supuesto, para todo mal perdedor todo ello no vale. Siempre buscará que le den la razón, aunque no la tenga.
Sebastián Pérez Sántiz es un pésimo perdedor. Por eso desacredita y vitupera al órgano electoral, y las acusaciones que vierte contra el presidente del Tribunal Electoral local son difamaciones a todas luces. Por lo que, en un momento dado, tendrá que comprobar dónde está la parcialidad, la ineptitud y lo vendido.
… HAY QUE TENER LA COLA CORTA
Por eso decíamos: ¿quién es él para dar lecciones de moralidad y de sujeción a las leyes?
Sobre todo, cuando trató de deslindarse de los actos vandálicos cometidos contra las instalaciones del TEECH, donde su gente rompió cristales, ponchó llantas de los vehículos del personal y, asimismo, dañó vehículos de personas ajenas al organismo. Eso, en buen castellano, se llama cobardía.
Es más, cómo pretende deslindarse de tan deleznables acciones cuando por todos es bien conocido que el único interesado en revertir el fallo, así sea a través de la coerción política, amenazas y atentados al orden público, es él. Qué absurdo.
Y eso de autoproclamarse defensor de la voluntad del pueblo de Chamula y de los valores democráticos, ¿quién se lo cree?
Tal como lo hemos venido mencionado en este espacio, Sebastián Pérez Sántiz es un político intransigente que a la primera ocasión responde con violencia si las cosas no le salen como esperaba. Como botón de muestra es lo ocurrido el viernes pasado en el tribunal electoral, donde sus esbirros hasta se pusieron a ingerir bebidas alcohólicas en pleno estacionamiento de la institución, haciendo amagues de querer incendiar un vehículo. Es todo un campeón en las olimpiadas de pasarse las leyes por el arco del triunfo.
No por nada tiene cuatro carpetas de investigación en la Fiscalía General del Estado, donde es acusado de peculado, desvío de recursos públicos, fraude y homicidio.
Y es tan incoherente su lucha por la presidencia municipal en los tribunales, que a la par de no poder aportar pruebas contundentes a su impugnación, resulta risible su argumento de que no podía ganar el candidato del PT porque Chamula es históricamente priista. Por favor.
Durante muchísimos años esa localidad fue un bastión del PRI, pero en 2015 la alcaldía la ganó el Partido Verde; en 2018, Morena, y en 2021, aunque la ganó un priista, eso no quiere decir que el municipio le pertenezca a este partido.
Por el contrario, lo que hay que ver en el argumento de Pérez Sántiz es su complicidad con Juan Collazo Díaz, quien presuntamente financió con recursos públicos municipales su campaña a la alcaldía.
TODO EN CUENTA
Que se engañe quien quiera dejarse engañar. Los arrebatos, las bravatas, el lenguaje violento y el vandalismo de Sebastián Pérez Sántiz se originan en su desesperación por obtener protección. Y la Presidencia Municipal se la daría.
Pues tal como lo mencionamos en días recientes, la carpeta de investigación de 2016 que lo señala como responsable y autor intelectual del homicidio del exalcalde de Chamula, Domingo López, ha sido abierta nuevamente. Por lo cual, en los próximos días podría ser llamado a rendir cuentas a la justicia y no tiene cómo defenderse.
Es seguro que el Tribunal Electoral federal ratifique el fallo del TEECH.
Sin embargo, las autoridades correspondientes deberían tomar todo esto en cuenta para intervenir decididamente en el asunto. Si el pasado viernes Pérez Sántiz fue capaz de vandalizar de manera premeditada el tribunal electoral, ¿de qué será capaz mañana?










