Fracaso total, el gobierno de Carlos Morales Vázquez

Tuxtla Gutiérrez se ha convertido en un desgarriate, en una ciudad del mal, aparte de sucia, sin la menor voluntad de su alcalde para intentar remediar los problemas que la ciudadanía le presenta como soluciones urgentes, no porque los colonos quieran que así sea, sino porque las condiciones que rodean los asuntos afectan su salud y su economía, por decir lo menos.

El Ayuntamiento capitalino, al frente Carlos Morales Vázquez como la máxima autoridad, resume su actuar como un cero a la izquierda, como una institución que aprovechó el tiempo para preparar sus negocios particulares antes que los colectivos.

Al edil, al final del camino, le resultó de sumo provecho su estancia en el ayuntamiento durante los seis años que estuvo al frente, en dos periodos municipales, porque hizo de todo para aprovechar su condición, capitalizar el tráfico de influencias y obtener beneficios para él, su familia y a sus amigos más íntimos.

¿Pruebas? Se pueden volver a desmenuzar en este espacio, pero ya han sido lo suficientemente explicados, detallados y expuestos los temas que han sido parte de sus actos de corrupción. Que las autoridades competentes no muevan un dedo para llamar a cuentas al alcalde y sus secuaces, eso es punto y aparte.

Ojalá que la nueva administración municipal que entrará en funciones el primero de octubre próximo tenga la intención de transparentar todo lo que en este espacio periodístico se ha documentado sobre los actos de corrupción del edil y cómo ha triangulado transacciones para obtener buenas tajadas a cuenta de los recursos del erario público.

En la víspera de su despedida, la embarrada que le dan en su cara al alcalde por la omisión de atender drenajes colapsados reportados durante cinco meses atrás, y la exhibición de dejar obras inconclusas que estaban consideradas en su informe de gobierno como compromisos cumplidos, ambas detalladas en la edición del jueves del Diario de Chiapas, exhiben la gestión del presidente municipal como un fracaso total.

No son choros ni se está inventando telenovelas, no, el ejercicio administrativo del presidente municipal ha sido cuestionado de principio a fin y Diario Media Group ha sido, a través de sus plataformas digitales, radio y medio impreso, el que ha dado seguimiento a cada “transa” orquestada por el alcalde.

Estas maniobras han mantenido ocupado a Morales Vázquez durante todo el “sexenio municipal” y, por lógica, abandonado las causas sociales, aquellas que le sirvieron y utilizó para llegar al poder.

Hoy, a 40 días de que diga adiós a esta triste representación como autoridad municipal, la ciudadanía ha dado el “grito en el cielo” por ser ignorados, relegados, desterrados y olvidados en la atención de sus problemas de salud pública, de seguridad y de la falta de servicios públicos.

Nada preocupa, por lo que se ve, que salga a la luz pública la omisión y el valemadrismo con que actúa el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, y se protege “el abandono de las direcciones del Ayuntamiento” para acudir a atender el llamado de auxilio de la población.

Claro está que si al presidente municipal le vale un soberano cacahuate atender las denuncias de los tuxtlecos que acuden a pedirle audiencia para exponerle sus casos, al grado de que ordena decir a sus subalternos que no se encuentra en el edificio, menos les importa a los de Salud, Obras Públicas, Smapa, Tenencia, Parques y Jardines y hasta Servicios Generales, acudir atender las denuncias que los ciudadanos imploran y casi se arrodillan para que les hagan caso.

El desinterés mostrado es una afrenta para la sociedad, cierto, pero hoy en día, será una doble responsabilidad que tendrá que atender Ángel Torres Culebro, en su calidad de nuevo alcalde. Sus compromisos no sólo serán una prioridad, sino que tendrá la obligación de resolver la infinidad de problema que le hereda Morales Vázquez.

Hoy Morena se ha erigido como el salvador de las causas sociales y en este sentido, tendrá que corregirle la plana al alcalde que arribó representando al Partido del Trabajo y que poco a poco desechó los colores de este instituto para meterse con calzador al partido guinda.

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