Taddei, en la mira
La historia no se equivoca y por tanto la reciente sesión donde el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, aprobaron la sobrerrepresentación en el Congreso de la Unión de los diputados y senadores de Morena y sus aliados PVEM y PT, será juzgada como la determinante acción que fortalezca la democracia o la caída de ésta para los próximos años en México.
No será nunca fácil poder resistir a los embates de los legisladores de las cámaras Alta y Baja que “sugirieron” a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, se atuviera a lo que decía la Constitución y que no interpretara ni hiciera caso a la también presión de los partidos opositores.
Lo fundamental, después del resolutivo, es que ahora está en manos del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, el que haga valer esta mayoría que se tiene en el Congreso de la Unión para encaminar una verdadera transformación del país, y que esta no sea sólo para demostrar poder y ejercerlo contra los adversarios políticos y en detrimento de la población mexicana.
Cierto es que hay muchas dudas en los ciudadanos, en el sentido de que la gran mayoría desconoce ni le importa el fondo que implica para la vida pública, la aprobación de la súper mayoría en el poder legislativo y sus efectos que ésta traerá.
La presidenta del INE se defiende que el resolutivo fue apegado a derecho, pero también existen voces que habían denunciado las ligas que tiene con Morena y que ese fue factor para que el órgano electoral se entregara de pechito a los designios al gobierno en el poder.
Como el caso del Partido Acción Nacional, cuya postura y denuncia pública, siempre fue la de cuestionar el proceder de Taddei desde el momento en que resultó ganadora a través de la tómbola que se realizó desde la sede cameral.
Con experiencia electoral, pero ligada al partido guinda, hoy los conservadores dicen tener la razón por la entrega de lo que llamaron autocracia por parte del INE. Para el PAN, el árbitro electoral atentó contra los procesos democráticos de manera descarada y abierta.
Habría que recordar que la elección de la presidenta del INE fue cuestionada de principio a fin porque sería parcial en los resolutivos a la democracia, no porque le falte capacidad, sino porque su presente y pasado está ligado a Morena.
El estado de Sonora es el centro de atención en su relación con el partido guinda y, donde dicen los panistas, proviene su afinidad con dicho partido, pues en dicha entidad gobierna y domina el apellido Taddei.
La funcionaria electoral tiene encima duras críticas y ante ello, se ha dado a la tarea de salir en todos los noticiarios de radio y televisión para señalar que la posición del INE con respecto a la decisión de aprobar la sobrerrepresentación, fue apegada a la Constitución.
Dice que el INE está preparado para afrontar los retos que vienen, replantear las prioridades del árbitro y revisar su funcionamiento. De ser cierto esto, no tiene ningún motivo ni razón para andar tratando de justificar su proceder de haber votado a favor.
Por lo pronto habría que darle el beneficio de la duda, pero el mensaje que anda pregonando en los medios de comunicación no parece coincidir con su preocupación de que algo se hizo mal en este proceso que pasará a los libros de la historia como el trámite a la mayoría absoluta de Morena para que siga gobernando este país.
Su aportación ha quedado para la historia y aunque hoy se desvele diciendo que son tiempos de reflexión y autoevaluación de las áreas de oportunidad que les dejó el proceso electoral, las consecuencias de los consejeros de que fue correcta o no su decisión en el voto, la historia lo definirá.










