El peligro de sumergirnos más al tercermundismo
La guerra mediática que ha centrado el tema de la Reforma Judicial Federal mantiene una vorágine de declaraciones tanto de la oposición y del partido en el poder, Morena, así como de los diputados y senadores que intentan aplastar a sus adversarios del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.
El tema central es que, con todo su poder, el gobierno federal y el Congreso de la Unión, los dos poderes que se aliaron sin disimulo en el presente sexenio, como pasaba con el PRI en el siglo pasado, buscan el poder absoluto y en este caso, someter al Judicial ha sido el impedimento central que le está costando doblegar para que se “cumpla la voluntad de pueblo”, según lo dijo el propio Gerardo Fernández Noroña.
Un plebeyo que, en cada una de sus intervenciones dentro del Senado, goza y disfruta de su poderío que le dio el presidente Andrés Manuel López Obrador, al pisotear la dignidad de las voces opositoras con interrupciones fuera de orden en las sesiones, para recordarles que él tiene todo el derecho de darle o no la palabra a los representantes populares.
Fernández, quien presume que es un auténtico representante del pueblo sin partido, su actuación refleja que tiene más puesta la camiseta de Morena que del Partido del Trabajo que le abrió las puertas para estar subiendo a la tribuna, refutando todo lo que provenga de la oposición. Por algo fue el representante del bloque Sigamos Haciendo Historia en el entregado Instituto Nacional Electoral.
El asunto es que la reforma judicial, a cuatro días de que se analice en el pleno para su votación, mantiene nervioso a todo el bloque del partido en el poder al no tener aún la mayoría calificada en el Senado, debido a que les falta “convencer” a un legislador de que voté a favor o simplemente se haga el enfermo y no llegue a la sesión.
Los poderes Ejecutivo y Judicial utilizan todas sus armas para hacer pública las acciones que consideran, de llevarse a cabo, una violación a la Constitución. Las patadas de ahogado en el Poder Judicial ante la embestida de la que ha sido objeto desde hace un par de años por parte del Ejecutivo, se reflejaron este jueves al jugarse su última carta y es la de analizar si la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene las atribuciones legales para dictar la suspensión de la puesta en marcha de la reforma.
Esta propuesta que la ministra Norma Piña puso a consideración del pleno, será analizada y votada en las próximas horas, situación que también ha puesto nerviosos a los senadores y diputados que son mayoría en el Congreso de la Unión, pues de concretarse esta resolución, estarían fallando en el regalo que le prometieron a AMLO antes de que se vaya como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
Lo cierto es que Morena y sus aliados, a pesar de que presumieron tener a los senadores en la bolsa que les ayudarían a votar la reforma, no han podido convencer al tercero definitivo, pero lo que provocaron es que el PRI, PAN y MC, con sus líderes de las bancadas partidistas al frente, hicieran público el compromiso de cada uno de sus senadores de que no votarán por la reforma judicial.
La última jugada en el tablero de ajedrez que analiza la SCJN motivó al presidente AMLO a declarar que sería una aberración si echan para atrás la iniciativa y culpa a Claudio X González, que, “como jefe de la mafia del poder”, hace todo lo posible para hablarle directamente a cada uno de los senadores para que voten en contra de la reforma.
Desde la mañanera, el presidente acusa y defiende que los jueces, magistrados y ministros se voten por el pueblo y que se les quiten los privilegios de que ganen miles de pesos. Los integrantes del Poder Judicial han aceptado poner sobre la mesa para regular esto último, pero como ya está encarrerado el carro, pues simplemente los diputados no quisieron agregar este concepto en su documento que se votará la semana entrante.
Hoy se quiere el todo, arrasar. No sirven las medias tintas, las medias verdades o en este caso, las medias medidas. El Legislativo y el Ejecutivo van por redondear su tarea y en esa presunción de que tienen todo a su alcance para sentirse amos de México, podría venir una serie de acciones que pondrán en peligro la estabilidad social, económica y de justicia al país. Ojalá que todo salga bien y no al rato nos estemos lamentando en la situación precaria que se tendría como México se hunde en el tercermundismo.










