Rutilio entrega buenas cuentas
El gobierno de Chiapas está a dos meses y ocho días de dejar el poder. El próximo 8 de diciembre, el gobernador Rutilio Escandón Cadenas dejará el cargo para entregarle la banda al hoy gobernador electo Eduardo Ramírez Aguilar.
Por lo que se ha visto, contrario a las voces discordantes que se escuchan en el ambiente político, será un relevo terso, con las mejores intenciones de darle continuidad a los trabajos emprendidos durante el sexenio 2018-2024.
A diferencia de cuando Rutilio llegó al poder, que muchos no daban un peso por él, logró arrasar en las votaciones, tanto que sus contrincantes reconocieron sin chistar su triunfo, y con base a esta legitimidad política, el político originario de Venustiano Carranza se dispuso a gobernar prácticamente sin compromisos que le ataran las manos.
Hoy su obra está a punto de concluir y de paso, habría que reconocer que se ha hecho mucho con pocos recursos, comparados con los que se utilizaron en sexenios anteriores, principalmente en el tristemente gobierno de Juan Sabines Guerrero, quien como muestra de su “buena administración”, dejo hipotecado el estado hasta el 2037, fecha en que terminaría de pagarse la deuda de más de 40 mil millones de pesos que contrajo su gobierno.
Hoy el trabajo que ha hecho el mandatario estatal es digno de reconocerse en este rubro, pues la Secretaría de Hacienda ha señalado recientemente que el manejo de la deuda y de las cuentas públicas le ha permitido mantener la confianza de inversión.
Rutilio Escandón Cadenas se va con el deber de haber cumplido, cierto, con muchas obras que enaltecieron a la capital chiapaneca, con el rescate de los servicios de salud en el estado al rehabilitar y crear decenas de clínicas y hospitales que estaban en el abandono.
Cierto que las demandas son exorbitantes, pero se hizo mucho con poco; en su administración no se ha caracterizado porque salgan a la luz pública hechos de corrupción que ensombrezcan su gestión.
Salvo el caso del hoy diputado electo que usurpó la candidatura que le correspondía a los indígenas, José Uriel Estrada Martínez, quien durante su paso como auditor superior del estado cometió incalculables atropellos al cuadrarle las cuentas a sus amigos y amigas alcaldes y en ese procedimiento llevarse jugosas cuotas como recompensa, es lo que se vería como una mancha.
Sin embargo, al gobernador le queda el decir que este sujeto en su desempeño como funcionario público no estaba a su disposición, sino de la LXVIII Legislatura local, que por cierto también pasó de noche, y fue ésta la que le permitió que cometiera actos de corrupción y engrosara su bolsillo de mucha “paga”, con la cual logró comprar la candidatura al PVEM, luego de que por más esfuerzos que hizo para que Ramírez Aguilar lo arropara, éste ni lo “peló”.
Fuera de este dislate, el gobernador se irá con la frente en alto pues su desempeño eficaz, pero sobre todo de un hombre honesto y transparente, no se discute. El problema de la inseguridad que padece el país y que también afectó a Chiapas con más fuerza en el último año, sea una afrenta que se llevará consigo.
Sin embargo, también habrá que recalcar que la tibieza con la que actúo el gobierno federal con su política de “abrazos no balazos” paró toda intención del mandatario, rubro además que le compete combatir al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero que en la práctica dejó mucho que desear.
El exhorto que hiciera en la pasada reunión con los integrantes de su Gabinete de concluir este gobierno con el honor del deber cumplido, tiene mucho mérito, pues no es lo mismo trabajar hasta el último minuto de su gestión, encabezando con el ejemplo, al llamado de cerrar con la misma responsabilidad y compromiso con que se inició el sexenio, a la que en su momento demostró el ex gobernador Juan Sabines, que en lugar de atender el changarro andaba de pachanga, celebrando y lamentando que ya se iba gomo mandamás.
Esto dijo resume todo lo que intentamos decir de su administración: “Hemos avanzado mucho y así debemos seguir. Entregar buenas cuentas y salir con el mismo gusto con el que ingresamos en 2018, con el honor del deber cumplido, y que las autoridades que inician en 2024 encuentren espacios con mejores posibilidades para continuar ampliando el desarrollo que exige Chiapas”.










