Horizonte educativo
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]
A veces, lo que se comunica y lo que se quiere comunicar, no coincide. Dirigir la conciencia hacia lo que se comunica inconscientemente, permite conseguir una comunicación más coherente y más efectiva en el aula y en las diversas situaciones educativas. Si los docentes no quieren gastar mucha energía en mantener el orden, por ejemplo, se necesita emitir mensajes inequívocos que digan que se está controlando perfectamente lo que sucede en clase.
El cuerpo, el tono de voz, todo lo no verbal del mensaje está informando a todos aquellos presentes de lo que se cree que sucederá. Y si se cree que los demás no tienen respeto, se tienen muchas posibilidades de que no lo hagan. Dicho de otro modo: si cuando un profesor da una instrucción, transmite la certeza de que será atendida, es muy probable que lo sea, independientemente del poder que tenga en aquella situación.
El profesor transmite de muchas maneras lo que cree que el alumno es capaz de hacer, y no solamente con mensajes no verbales inconscientes. Si los docentes ponen más conciencia en la comunicación no verbal, centrando la intención en transmitir confianza y convicción en lo que los alumnos son capaces de alcanzar, pueden ser mucho más eficaces sin casi ningún esfuerzo suplementario.
El lenguaje no verbal transmite muchos mensajes de los interlocutores, sobre cómo son, qué creencias tienen y qué sienten. Los mensajes no verbales inundan cada día el cerebro con una inmensa cantidad de información sobre las actitudes y emociones de las personas con quienes hay relación.
El trabajo de los docentes requiere una gran capacidad de relación y puede producir un gran desgaste emocional. Algunos mensajes no verbales muy simples y sutiles, pueden facilitar un clima emocional que favorezca el aprendizaje.
Cuando se establece una relación con alguien, la respuesta emocional no se basa en lo que la otra persona dice, sino en cómo lo dice. El afecto es la emoción por excelencia que más favorece el aprendizaje. Se aprende de las personas que constituyen una figura afectiva. La voz de los docentes es su principal instrumento de trabajo, modulándola pueden transmitir las emociones que favorecen el aprendizaje.
Timbre: Es la característica de la voz menos variable y menos educable. Cada tipo de voz, bien utilizado, puede producir un efecto positivo. Lo interesante es el control de la voz en las diferentes situaciones comunicativas.
Entonación: Se refiere a los tonos de la voz, a la melodía. Si los docentes quieren que los alumnos mantengan su atención al máximo mientras se habla, lo recomendable es que la manera de hablar sea lo más variada y musical posible.










