Arte milenario de Baja California Sur…
Wired en Español / Anna Lagos
La Senda Rupestre se adentra en un fascinante recorrido de 360 grados a través de los vestigios de las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco. Este tesoro arqueológico, reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad, cumple tres décadas. Formas, trazos y colores cuentan la vida y pensamiento de estos hombres y mujeres que hicieron del desierto del norte de México su hogar. Estas expresiones artísticas, presentes en cuevas y abrigos rocosos dispersos por la zona, representan la vida cotidiana, las creencias y la conexión con la naturaleza de civilizaciones milenarias.
Los sitios con pintura rupestre en la reserva de El Vizcaíno están vinculados a los grupos nómadas que dependían de la caza, la recolección y la pesca para subsistir. Estas comunidades poblaron la región hasta la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVIII. A partir de las fechas obtenidas de los depósitos asociados a los abrigos rocosos, se ha determinado que las pinturas abarcan un amplio lapso temporal que se extiende desde al menos el 1100 a.C. hasta el 1300 d.C.
“Senda Rupestre ofrece un paseo virtual por los principales sitios de arte rupestre del norte del estado de Baja California Sur, México, donde muros y techos de piedra narran en silencio la visión, vivencias y creencias íntimas que los antiguos californios plasmaron en piedra hace miles de años, conformando actualmente una vasta y magistral colección de arte pictórico, única en el mundo”, dice la página del sitio web, que sumerge a los visitantes en la riqueza histórica y artística de las antiguas culturas que poblaron la región montañosa de la península de Baja California, en México.
El Gobierno del Estado de Baja California, y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), invitan a la ciudadanía a visitar el recorrido virtual Senda Rupestre por la Cuesta Palmarito, San Borjita o Piedras Pintas en la Sierra de San Francisco y la de Guadalupe, donde se han identificado 12 patrones cromáticos, se sabe que son pigmentos minerales, rocas molidas mezcladas con elementos vegetales. Estas expresiones artísticas, presentes en cuevas y abrigos rocosos dispersos por la zona, representan la vida cotidiana, las creencias y la conexión con la naturaleza de civilizaciones milenarias como los Cochimíes y los Guachichiles, algunas de las cuales se estima que datan hasta de 7,500 años de antigüedad.
Las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco no solo conforman la conocida tradición del “Gran Mural”, sino que representan un tesoro único a nivel mundial. Estas imágenes, que datan de entre 7,500 a 10,500 años de antigüedad, despliegan una riqueza inigualable de figuras antropomorfas y zoomorfas. Con más de 1,150 sitios reportados, entre pinturas, petrograbados y geoformas, estas representaciones revelan la prominencia de criaturas zoomorfas, especialmente el venado, un animal desafiante de cazar. Las pinturas ofrecen una ventana a la relación ancestral entre el hombre y su entorno físico, con un énfasis particular en la vida marina, un vínculo arraigado que perdura en la población sudcaliforniana hasta nuestros días.
Figuras humanas, animales, escenas de caza, símbolos abstractos y otros motivos que revelan aspectos de la vida cotidiana, creencias y la relación con el entorno natural de estas antiguas comunidades. Además, la calidad artística y el estado de conservación de muchas de estas pinturas son extraordinarios, lo que ha contribuido a su reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1993. Los colores empleados en las pinturas rupestres son principalmente ocres y tonos terrosos, aunque también se pueden encontrar colores rojos y negros, obtenidos de minerales y pigmentos naturales mezclados con aglutinantes como grasa animal o resinas vegetales.
Estos grupos exhibían complejos sistemas de organización económica y social, acompañados de intrincados rituales que encuentran expresión en las pinturas rupestres adornando numerosos abrigos rocosos. Estos sitios probablemente eran utilizados para llevar a cabo ritos ceremoniales y para invocar la fortuna en la caza y la pesca. Como resultado, estas representaciones abarcan una diversidad notable de motivos, que van desde lo simbólico hasta lo naturalista, incluyendo figuras humanas y una amplia gama de animales, como venados, pumas, ballenas, peces y águilas.










