Las patadas de ahogado que dio la oposición no tienen en este momento razón de ser. Que hayan acudido o no a la sede de las cámaras de Senadores y Diputados donde Morena y sus aliados presumieron su “triunfo legítimo” tras la declaración de validez de la reforma al Poder Judicial, es algo intrascendente por la sencilla razón de que no pudieron lograr retener a los senadores que vendieron caro sus “principios éticos” al dar un paso al costado y anexarse a la “ideología” del partido en el poder.
Escuchar en las entrevistas de radio al panista-morenista, Miguel Ángel Yunes Linares, un viejo lobo de mar en la política, defendiendo su honor y la de su familia, ante los ataques y vituperios que la oposición ha hecho de su persona por haber votado a favor de la reforma, es simplemente una bofetada al pueblo mexicano, por lo menos a los que sufragaron en las urnas por el PAN, por la sencilla razón de que de buenas a primera se reveló a la política general que impulsa y defiende dicho instituto político.
Esta desfachatez de que es un hombre congruente se cae a pedazos sólo con escucharlo defender los principios y valores que enarbola Morena y que antes criticaba, tanto que las ofensas que le profirió al mismo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hoy se le han olvidado, o como él dice, “se está hablando de la reforma no tiene caso de proyectarnos al pasado”.
El caso de Yunes Linares orilló a los partidos de oposición a abandonar las salas de sesiones, porque dicen, no asistieron para validar «una reforma que fue ilegítima, espuria y plagada de deficiencias en el proceso legislativo».
Lamentablemente el presidente de Venezuela no piensa lo mismo, luego de que en un video que se viralizó en redes sociales, da a conocer que “él y el gobierno de México” lograron ganar a la oposición. Vaya descaro del mandatario al reconocer que se metió en la pasada elección electoral y que apoyó la reforma judicial que recién se aprobó.
Será entonces que confirma que a través de las autoridades mexicanas, incluidas la del Congreso de la Unión, trabajaron para presionar, amenazar e incluso anteponer la violencia y la intimidación, en contra de los legisladores de la oposición y contra los líderes estudiantiles y de trabajadores del Poder Judicial. Seguramente esto no se sabrá por el momento, aunque al final, de qué sirve conocerlo o constatarlo, si la iniciativa ya para este momento aparece en el Diario Oficial de la Federación, con lo que se cumple el requisito final para que se haya convertido en ley.
Si la oposición decidió no acudir en parte tiene razón, pues a nadie le gusta recibir humillaciones y burlas como están acostumbrados las mujeres y hombres que forman parte de las bancadas de Morena, PT y PVEM que se encuentran en el Senado de la República, tras culminar su triunfo que ha dejado indefenso a los representantes del pueblo de “conservadores”.
Las patadas de ahogado las realiza el PAN, en complemento a la situación que vive actualmente, cuando decide acudir a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para desacreditar el funcionamiento de dicha institución defensora, pero de las causas del gobierno no de los mexicanos. Sellar simbólicamente las puertas de la institución no remedia nada.
Los mexicanos saben que no hay quién los defienda, conocen que la CNDH está de macetera, de adorno en este sexenio, rechazando querellas, defendiendo a las instituciones afiliadas a Morena y dejando en el desamparo a la ciudadanía.
Los senadores tarde se percataron que esta institución no funciona y que como tal los trabajadores del Poder Judicial no fueron arropados por la señora Rosario Piedra. De ahí que la pregunta seria es ¿qué caso tiene protagonizar un hecho de esta naturaleza si lo fundamental que debieron defender y procurar fue que no hubiese judas ni traidores dentro de su partido?
Lo esencial sería que alzaran la voz para buscar a gente honorable y entera que sea afín a la política “conservadora” para que enderece la trayectoria de un partido político que va a la deriva. El PAN está camino hacia el barranco y si no se apuran, el tiempo los sepultará.










