Los misteriosos agujeros del fin del mundo ya tienen una explicación física

Wired en Español
Jorge Garay
Desde hace aproximadamente una década, en el territorio congelado de Siberia han aparecido misteriosos agujeros de decenas de metros de diámetro y profundidad. Estas formaciones, descubiertas por casualidad, fueron surgiendo desde dentro hacia afuera con una fuerza descomunal, como si hubieran explotado. Lo que emerge de ellas es metano, uno de los principales gases que fomentan el efecto invernadero.
Los apodados “agujeros del fin del mundo” han sido objeto de teorías conspirativas que incluyen conceptos como extraterrestres, la Tierra hueca, el fracking o el Sol destructor. Sin embargo, los científicos tienen un sospechoso más plausible: el calentamiento global. Al igual que en otros territorios polares, el aumento de la temperatura del planeta está transformando un suelo que hasta ahora había estado congelado (el permafrost) de formas que la ciencia apenas comienza a entender.
Como todavía no se ha presenciado la formación de un agujero en Siberia en tiempo real, las explicaciones acerca de su origen son solo hipótesis. Hay reacciones que están ocurriendo en el permafrost y que, en algún momento, derivarán en la expulsión de gas hacia la superficie. El desafío al que se enfrentan los geólogos es determinar si las explosiones de los “agujeros del fin del mundo” se forman por fenómenos físicos o químicos. La respuesta supondrá una ventaja para enfrentar o mitigar los efectos del cambio climático.

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