Don Paco, el regidor de los millones

Hace cuatro años, en una conferencia de prensa, Francisco Rojas Toledo, entonces candidato perdedor a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, compitiendo por Movimiento Ciudadano, muy seguro de sí mismo, como suele hacer cuando abre la boca para decir tontería y media, anunciaba que se retiraba de la política porque ya estaba cansado de tanto desgaste y de los infortunios de la política.

El galeno, que ya en alguna ocasión fue alcalde de la capital chiapaneca, se comprometía ante los medios de comunicación que le cuestionaban su futuro político, que se dedicaría a formar nuevos cuadros, a buscar los nuevos talentos en este mundo de la politiquería barata, porque esto es lo que ha resultado ser conforme se van presenciando los movimientos que se realizan en este arte, en esta “ciencia”.

Al ir al mundo de la tecnología, hay varias notas informativas que asientan las “sabias palabras” de Paco Rojas, cuando dijo que ya no lo volverían a ver en Tuxtla en una cuarta ocasión buscando la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.

“En tres años, ya no. Voy a trabajar en buscar nuevos cuadros, gente con valor, gente íntegra; pensar en trabajar para formar cuadros nuevos, jóvenes…”, decía en su acostumbrado léxico que hoy la ciudadanía tuxtleca ha demostrado, es pura alharaca, pura verborrea de un sujeto que se engaña a sí mismo diciendo que es la solución a los problemas que padece la capital de Chiapas.

Este relato de un solo hecho que pone al descubierto el tipo de persona que es Paco Rojas, da como respuesta por qué ha perdido las subsecuentes participaciones a la elección de Tuxtla Gutiérrez.

Una persona que se aboca a mentir, a desdeñar contra el adversario en lugar de proponer, a jugar limpio, llevará por siempre la derrota en su camino, en su andar. El panista de corazón, pero de otros colores por conveniencia, falta a su palabra. En cada accionar echa por la borda lo que dice previamente.

Como se sentirán los 10 jóvenes que lo secundaron en la conferencia de prensa de hace cuatro años cuando reconocía su derrota y se comprometía a impulsarlos en las grandes ligas. Muy seguramente es un mal recuerdo que intentan olvidar.

Nadie sabe qué ha sido de estos jóvenes que tenían la esperanza de cambiar el mundo en que se suscribía la capital en materia política, económica, social, deportiva, cultural y demás rubros que convergen en una sociedad en crecimiento.

Como también estos jóvenes hoy deben estar decepcionados de que su candidato, cuatro años después, haya participado por cuarta vez como candidato a la alcaldía de Tuxtla, ahora por la coalición que conformaban el PRI, el PAN y el desaparecido PRD.

Pero más sorprendidos y desencantados estarán al saber que hoy su ex candidato no sólo regreso a la política, olvidándose de ellos, sino que se estrenó como parte del cabildo de Tuxtla, representando al PAN en una regiduría.

Bien dicen que, si no puedes con el enemigo, únetele, y todo parece indicar que esto es lo que muy bien sabe hacer el panista -con camisetas bajo su blusa pintadas de naranja, verde, blanco, rojo y amarillo-, quien durante seis años criticó públicamente a su “amigo” Carlos Morales Vázquez, pero que durante las sesiones de Cabildo nunca participaba. La posición muy cómoda de Paco Rojas fue siempre quedarse callado y no cuestionar lo que tramaba el corrupto, ahora sabemos, de Morales Vázquez.

Pero eso sí, durante la campaña, muy bravo, escupía para cuestionar cuestiones insignificantes contra el ahora alcalde Ángel Torres Culebro. Qué deberá sentir el ginecólogo de profesión que siempre estuvo relegado a levantar la mano aun así no le gustara lo que en Cabildo se aprobaba o desechaba por la mayoría.

Bien se dice que en esta vida “todo cae por su propio peso” y por ello no nos dejará mentir que la sarta de mentiras que ensalzaba el regidor panista, quien a como se ven las cosas, nunca le ha gustado estar fuera del presupuesto, así su sueldo no sea mucho, pero qué tal los convenios para que la plantilla laboral se canalice para atender su salud en el complejo sanitario de los Rojas.

Ese es el verdadero fin de la política barata a la que los incautos ciudadanos no habían caído les “compraba” con su voto. Los millones de pesos que se canalizan por convenio bien valen la pena representar una regiduría de pacotilla.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *