-Derivado del asesinato de migrantes a mano del ejército en la entidad, la Iglesia Católica mexicana, convoca a una jornada de paz este 7 de octubre
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
El reciente asesinato de migrantes en la entidad está considerado por la Iglesia Católica mexicana, a través de todas sus provincias eclesiásticas, para la jornada de oración y ayuno por la paz, convocada para este 7 de octubre por el Papa Francisco I.
Si bien este acto tiene por objetivo poner en la mente de los creyentes la escalada de violencia en Medio Oriente, también lo es el hecho de reflexionar sobre la situación que viven otros países, como México, y la propuesta del Diálogo y la Agenda Nacional por la Paz, que ha propuesto el clero católico mexicano, con el objetivo de que sociedad y gobierno trabajen en pacificar amplias regiones del país que hoy están “bañadas” en sangre.
Sobre este diálogo, en los últimos dos años ministros de culto e integrantes de congregaciones y organizaciones afines han recorrido los estados, recogiendo más de 60 mil opiniones, que fueron plasmadas en la Agenda Nacional de Paz y el Compromiso por la Paz.
Los obispos católicos mexicanos, a través de las representaciones en los estados, confiaron en que estos encuentros ayuden a “construir puentes entre los distintos sectores y órdenes de gobierno para construir acuerdos que permitan imaginar y construir un futuro posible”.
También llamaron a participar en los ‘Proyectos locales de paz’, que “son procesos locales donde se articulan distintas acciones impulsadas por la ciudadanía para contribuir a la construcción de condiciones para la paz desde la familia, las escuelas, los barrios o las empresas”.
Para la Iglesia en México, hay una corresponsabilidad para asumir el reto y la voz para exigir y construir acciones concretas en materia de seguridad, justicia y tejido social.
Nuevamente, este 7 de octubre, se pone en el foco público a las víctimas de la violencia, en especial por los migrantes asesinados recientemente en Chiapas y para que las autoridades puedan esclarecer los hechos e implementar medidas que promuevan la paz, salvaguardando siempre la dignidad y los derechos humanos.
Asimismo, solicitan que haya una revisión de las políticas migratorias, basadas en el respeto a la dignidad humana, y la conversión de quienes promueven la violencia por quienes deberían proteger y procurar la seguridad de todos, especialmente de los más vulnerables.










