¿Se decidirán a transparentar los actos de corrupción del ex edil de Tuxtla?

A ocho días que Carlos Morales Vázquez dejó la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez,

Diario Media Group ha dado a conocer los esquemas de corrupción que fue operando el oriundo de Ocozocoautla, sin que ninguna autoridad, llámese Congreso del Estado o la Auditoría Superior del Estado, hayan movido un dedo para exigir se le investigue por sus maniobras truculentas.

Diario de Chiapas documenta en los hechos que se avecina una bomba de tiempo, debido a que se ha descubierto que la mano sucia de Morales Vázquez fue peor que la de los ex alcaldes Juan Sabines Gutiérrez y la de su ahijado Yassir Vázquez, y eso que “estas personalidades” han sido lo peor que le había sucedido a la capital de Chiapas.

Ahora que la Auditoría Superior de la Federación ha confirmado que se investiga el manejo de más de 3 mil millones de pesos por parte de Morales Vázquez y sus secuaces, lo que es casi un hecho que la corrupción en las operaciones del ahora ex edil lo tengan a un paso de entrar a formar parte de las estadísticas de los presidentes municipales que abusaron de su puesto y por lógica, este a nada de ingresar por la puerta principal de El Amate.

Se habla hasta el cansancio que el ex munícipe estuvo tratando de cuadrar números para que no se le involucre en los actos de corrupción que se le señalan a unos cuantos días de dejar el poder. En la Auditoría Superior del Estado ya no se encuentra el hoy diputado indígena, José Uriel Estrada Martínez para que lo siga encubriendo, tapándole sus huecos financieros.

Está claro que la gran responsabilidad recae ahora en el alcalde Ángel Torres Culebro, para que extienda sobre el escritorio los papeles donde se le exhiban la maquinaria de hechos al amparo de la ley que hizo Morales Vázquez.

Se entiende también que al venir de la misma alianza Morena-PT, el partido guinda le estará pensando mucho si se mete un autogol al permitir que su “aliado” sea exhibido públicamente por ser un transa de las arcas municipales.

Sin embargo, el golpe mediático le traería mayor legalidad a su ascenso, si Morena acepta que su compinche rinda cuentas ante la justicia. Primero, porque daría paso a que se debe predicar con el ejemplo y sea quien sea, al pueblo tuxtleco no se le merece que se le defraude.

Protegerlo sería un craso error, debido a que la credibilidad con que se ganó en las elecciones pasadas se iría al bote de la basura. Cierto que se vive un impasse en la política, pero el golpe de autoridad moral con la que se ganó la elección en la capital chiapaneca, debe respetarse en todo momento y ahora es cuando, si se habla de hechos de corrupción, que se transparente lo ejercido no en tres sino en seis años.

El tema en sí es delicado por la sencilla razón de que para mucha gente fue evidente el fraude electoral que Morales Vázquez hizo para reelegirse. Al mismo tiempo, es indiscutible que ahora que el ex presidente no tiene fuero constitucional, y que, además, para variar, no es monedita de oro dentro de las filas de Morena, donde se quiso arrejuntar, principalmente porque quiso imponer con calzador a su amigo Aquiles Espinosa García, el “transportista” que ya se imaginaba despachando en el ayuntamiento, protegiendo los actos de corrupción de su antecesor.

Solo hay que echarse una vueltecita por las redes sociales, donde el ex alcalde tiene miles de seguidores, pero en su contra, por su forma altanera que tuvo de gobernar. Cierto, y eso hay que reconocerlo, hay uno que otro allegado que lo defendió a capa y espada, a pesar de que en su triste trayectoria periodística se dicen ser de los más destacable y rescatable de los medios de comunicación.

Hoy la vida los va poniendo en su lugar, tras nos tener armas para defender lo indefendible. A Carlos Morales no se le puede proteger positivamente si cometió fraude en las negociaciones con Proactiva, si protegió a sus funcionarios amigos de los atropellos documentados que hicieron a su paso por el Ayuntamiento durante seis años.

Ahí están los negocios que hizo utilizando a sus servidores públicos para llenarse de paga los bolsillos. Su ambición no tuvo límites. Veolia lo sabe porque el negocio que firmaron tiene ventajas para la empresa recolectora de basura. Morales Vázquez lo supo desde siempre que era el botín de oro.

El nuevo alcalde tiene la obligación de transparentar si la compra e instalación de luminarias se hizo de forma correcta y no utilizando a la familia para que hiciera las transacciones entre ellos. Como este, hay una veintena de rubros en los que el alcalde sacó provecho para beneficiar a sus amigos y a la misma familia.

Del tema de la obra pública, ya ni se diga, pues es donde existe cientos de irregularidades que deben también transparentarse. No por ello el alcalde dejó de ser invitado a los eventos del Ejecutivo estatal, pues al darse cuenta éste de las marrullerías y juegos sucios que hacía a sus espaldas, optaron por dejarlo solo y que se defienda solo, pues no se iba a meter las manos por alguien que no sólo las metió en el lodo, sino en el estiércol.

La Auditoría Superior de la Federación tiene a Carlos Morales en sus manos. Veremos qué dice sobre los tres mil millones de pesos “ejercidos” en los fondos de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios; el de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal; y el de Participaciones Federales a Municipios. Como dicen en el pueblo: “nadita”.

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