Ya lo dijo Morena, va la reelección en la CNDH y punto

Morena ya lo dijo y así se hará. No habrá marcha atrás y así la oposición o los organismos de derechos humanos no gubernamentales den el grito en el cielo, la actual titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra, repetirá en el cargo, porque así quedó dictaminado, asentado en el hielo por la administración pasada.

Qué importa que no haya habido una sola recomendación para proteger los derechos humanos de los mexicanos en su conjunto. Si así lo dictaminó Morena, así se hará, total, tienen la mayoría en el Congreso y en el Senado.

Esos son los recovecos a los que un poco más de la tercera parte de los mexicanos no dimensionó al votar con los ojos cerrados, sin reflexionar qué quería para su país. Esa fue la narrativa que se impuso y que hoy continúa practicándose en el día a día, aunque en los hechos se vean que no hay el mismo efecto mediático, la misma pasión en favor de un gobernante como lo hubo con Andrés López Obrador.

Qué de malo tiene que en la estadística se haya corroborado que la CNDH esté de vacaciones desde 2018, haciendo como que trabaja. Un dato revelador así lo indica y al mismo tiempo, demuestra la gravedad del asunto: la mayoría de las “recomendaciones emitidas durante los últimos cuatro años (110 de 165) han sido por casos ocurridos antes de 2018.

Si esto no se dimensiona en su trascendencia, los mexicanos estarán cada día permitiendo que la creación de instituciones que se impulsaron para defender los derechos ciudadanos por las demandas de la antigua izquierda y aceptada por los gobiernos de derecha, llámese también conservadores, no desaparezcan, pero sí funcione como florero de centro, de mesa, sin ningún efecto de defensa para los mexicanos.

En el país todos los días se dan masacres y no se ha visto que la CNDH ejerza su función constitucional. Hoy se cuestiona que se defienda desde el oficialismo la funcionalidad de Rosario Piedra, cuando ella misma ha dicho que la dependencia no funciona, que debería desaparecer.

Lamentable que una institución de esta envergadura se haya perdido en la opacidad, se haya escondido en las cuatro paredes del edificio para no salir a defender los atropellos que sufren los mexicanos. Pero es más decepcionante que la sociedad no alce la voz para exigir que cumpla a cabalidad con su función defensora de los derechos humanos.

Qué hará la oposición desde el Congreso de la Unión, absolutamente nada. Sólo participará para registrar en la historia que su posicionamiento fue en contra y que en ningún momento estuvieron de acuerdo en que el perfil de la nueva o el nuevo titular de la CNDH tuviera cercanía con el poder.

Que hoy amanezcamos con que más de 100 organizaciones de la sociedad civil se hayan manifestado en contra de la reelección quedará en el anecdotario. Por más que brinquen, no habrá designación de alguien que, de la cara por la sociedad, que garantice la defensa de los derechos humanos. Ya en cinco años se comprobó que no se hizo así, menos ahora que el camino de la continuidad prevalece sin ningún cambio visible.

Durante todo este tiempo la función de la CNDH fue de aparador y en lugar de fijar su postura en defensa de los mexicanos, su alianza con el gobierno ha sido más que evidente. Nadie debe entonces sentirse engañado por la reelección.

Más bien que se sigan cuestionando los partidos políticos opositores porqué continúan cometiendo errores que le han dado paso a quedar de rodillas antes un partido que lo ha ganado todo.

Hoy han perdido los miles de familias que han visto como no hay una voz que las acompañen en sus denuncias para encontrar a sus desaparecidos, hoy los mismos grupos de feministas han perdido la esperanza de que la CNDH le reclame al gobierno por qué no cesa la violencia contra ellas.

México perdió la oportunidad de que haya contrapesos políticos, los ciudadanos se han dado cuenta que están indefensos porque sus políticos les han fallado. Así que no esperen que la CNDH le ponga límites al ejercicio del poder unilateral.

El Senado ya lo dijo, va la reelección de Rosario Piedra, y así se hará, por lo tanto, tendrán que seguir aguantando lo que desde el poder Legislativo se dictamine, porque las órdenes no se discuten se acatan, y eso lo hacen a la perfección personajes “políticos” que tienen el control del Congreso de la Unión y reciben órdenes del más allá.

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