La paternidad: construcción social en tiempo y espacio

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

La paternidad es una construcción social, con significados distintos en diferentes momentos históricos; varía de una cultura a otra e incluso en una misma cultura, de acuerdo con la herencia racial o de clase. Las extensas jornadas laborales impiden a los padres dedicar más tiempo a la crianza de los hijos e hijas, debido a las incompatibilidades entre los horarios escolares y la organización del tiempo familiar, que está en función de las demandas laborales. Pero, igualmente, las nuevas exigencias femeninas y las crecientes demandas afectivas de sus hijos, han aumentado en muchos casos los sentimientos de frustración de los varones por no simbolizar los ideales del proveedor único y del padre cercano y afectivo, modelo para sus hijos e hijas.
En algunos hombres, la paternidad les permite tomar conciencia de que los valores masculinos no son los únicos importantes, que un hombre puede abrir su corazón, expresar emociones, tener sensaciones y vibraciones interiores; la paternidad real, viva y amorosa, puede ayudar al varón a sentirse y brindarse la oportunidad de expresar sus sentimientos. La paternidad, tal como tratan de vivirla los padres jóvenes, más inmersos en el cambio que los padres mayores, sería un reconocimiento de los valores femeninos y una apertura a esos valores, la búsqueda de un nuevo saber y ser.
Históricamente, la paternidad ha sido vista como una forma de inserción en la sociedad, que ha consolidado el proceso de construcción de la identidad masculina y el modelo de autoridad desempeñado por los hombres; es un producto del entorno sociocultural y una forma de expresión de la capacidad masculina. La paternidad es percibida y vivida como una posibilidad efectiva de realización personal, como el logro de una trascendencia personal.
El padre de hoy es un hombre al que se le solicita relacionarse más con los miembros de la familia y disfrutar del ambiente hogareño, distinto del padre de antaño, cuyos papeles y valores se determinaban por su vida fuera del ámbito doméstico. La paternidad es más una explicación de la personalidad, que un conjunto de habilidades especiales; y ya que los años de crecimiento son decisivos para el desarrollo de la personalidad, el peso del esfuerzo educativo debe ser más bien anticipado que diferido: todo lo que ayude a la formación de los adultos, emocional y socialmente maduros, contribuirá más a la paternidad bien ejercida que solo ofrecer información a quienes ya son padres.

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