Pantelhó, la amenaza que puede desbordar en violencia generalizada

Diez días de esquizofrenia colectiva. Esta psicosis que mantienen los pobladores del castigado municipio de Pantelhó en la capital tuxtleca es una afrenta al ciudadano común y corriente que sale a las calles para ir a trabajar, para ir a la escuela, para salir de compras.

Los pobladores del municipio indígena se dieron tiempo para venir a plantarse en la capital chiapaneca, frente a Palacio de Gobierno y frente al Congreso del Estado, además de bloquear el primer cuadro de la ciudad, y exigir al gobierno solucionar los problemas de su alcaldía, para que sea nombrado presidente del Concejo Municipal.

Con esta postura, nos damos cuenta que este grupo no viene a exigir que haya paz, que haya gobernabilidad en su municipio. Lo que quieren y piden es tener un alcalde afín, porque el que nombró un par de días antes de que se fueran los integrantes de la pasada Legislatura local es una gente del grupo adversario “Los Herrera”, la familia que a decir los inconformes, es quien durante muchos años ha sembrado el terror y muerte en la zona.

Todo un reto para el gobierno estatal que no encuentra el punto medio a este conflicto que ha escalado a escenarios violentos y de muerte, y que, seguramente, nada va a cambiar, pues no existe la voluntad de negociar por los grupos en pugna.

En Pantelhó la gente quiere el todo o nada y en este último peldaño, de no atenderse, seguiremos “disfrutando” la misma película. Hace tres años, en el 2021, cuando se realizó el cambio de gobierno municipal, surgió el grupo armado “El Machete”, autodenominado defensores del pueblo, y cuya principal misión era desterrar de la zona a los miembros de la familia “Los Herrera”, agrupación que es señalada de cometer muchas atrocidades, tan es así que uno de sus líderes se encuentra recluido en la cárcel de El Amate.

Las broncas en Pantelhó no son de ahora, tienen muchos años de sumisión por parte de los partidos políticos que gobernaban. Ayer fue el desaparecido PRD, cuyos dirigentes hicieron y deshicieron, siempre de la mano con los “Herrera”.

Hoy la situación ha cambiado y más que un partido que gobierne, la disputa está entre estas dos organizaciones que “no cantan mal las rancheras” para manifestar su poderío sin cortapisas, pues entre ellos no vale ni entra la conciliación.

Al final los crímenes que se han presentado entre uno y otro bando mantendrán vivas las diferencias como para pensar que hay una esperanza de que la paz retorne a este municipio donde fueron suspendidas las elecciones de junio por la inseguridad que se hace presente.

Los “Herrera” tienen en su haber muchas muertes y una impunidad del tamaño del mundo, y en contraparte, El Machete, en su reaparición pública, hizo justicia por propia mano al detener y exhibir en la plaza pública de Pantelhó, a más de 20 pobladores del municipio, a quienes acusó de formar parte del grupo Los “Herrera”.

El hecho también ha sido tomado con las reservas del caso porque hasta hoy fecha no han aparecido vivos o sus cuerpos hayan sido constatados en alguna parte de aquella zona.

Lo que si es cierto es que ahora los pleitos entre ambos grupos se centran en el poder político y social, porque han entendido que se mueve mucho dinero en las arcas municipales, además, según se asienta en las redes sociales, el tráfico de maderas y el trasiego de enervantes, es otro de los negocios que en el municipio deja muchos dividendos.

De ahí la lucha encarnizada que ahora quiere aparentar El Machete con una protesta social para demandar la intervención del Estado. Lo que no se puede negar es que la autoridad ha quedado rebasada y no se ve por dónde pueda venir una negociación que dé certeza jurídica, política y social que culmine en paz, en gobernabilidad.

Por lo pronto hay que seguir esperando a que la autoridad legislativa y de la política interna del estado, diga qué pasos seguir, pues con esta magna manifestación Julio Pérez Pérez, el candidato de “El Machete”, ya se frota las manos para alcanzar la presidencia del Concejo Municipal, mismo que hoy ostenta Juan Pérez Gómez, del grupo “Los Herrera”, quien fue nombrado por la pasada legislatura.

El tema es muy delicado, aunque la autoridad tuvo el tiempo y la voluntad de detener la iniciativa de los manifestantes de taponear las entradas hacia la capital chiapaneca y San Cristóbal de Las Casas, con el bloqueo al puente Santo Domingo, en Chiapa de Corzo. Esto por lo menos lo tenían programado para el miércoles, pero la presencia de la policía se los impidió.

La mano dura tendrá que venir del gobierno del estado, pues no puede permitir que Tuxtla Gutiérrez se castigue a su población con las acciones violentas de la población de “El Machete”. Sin embargo, se detienen porque saben de las consecuencias que se pueden presentar en Pantelhó, un municipio castigado por la ambición de personajes que han sabido manejar a las masas para llevar agua a su molino.

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