Renuncia de Evelyn en Guerrero, ni lo sueñen

Félix Salgado Macedonio, el senador que fue bajado de la candidatura al gobierno de Guerrero, acusado de varios delitos sexuales, salió en defensa de su hija, Evelyn Salgado, a quien prácticamente toda la población de aquella entidad le pide su renuncia ante la incompetencia para resolver los problemas sociales y de violencia que desde hace muchos meses son noticia nacional e internacional.

La ejecución del presidente municipal de Chilpancingo, Alejandro Arcos, cuya cabeza cercenada fue dejada arriba del toldo de una camioneta, reflejo del pleito entre cárteles y de las cuotas de poder que el crimen organizado le exigía al presidente municipal, es hoy el principal argumento de que a la gobernadora le exijan su dimisión ante la incapacidad mostrada para atender no sólo este problema, sino lo que pasa en cada rincón de este territorio.

Dice Salgado Macedonio, acusado de violar a una menor de edad en 1998 y de abusar de una periodista en 2016, además de estar incriminado en al menos otras cinco agresiones sexuales, que es mentira que su hija no esté trabajando por su estado.

“No es cierto eso, la gobernadora está en todos lados, está en territorio. Ahorita pues ya vez que atacó el huracán Otis, ahora John, y anda en todas las regiones”. A esta declaración del papá debería de creérsele, pero resulta que no se le ve a la joven mandataria por ningún lado.

Si no es mediante sus redes sociales que manda mensajes de que está atendiendo los asuntos torales de su estado, nadie sabe de su existencia. Se entiende que como padre quiera protegerla, pero lo que es cierto es que la gobernabilidad de Guerrero se le salió de las manos a la familia Salgado, pues nadie duda que el que verdaderamente manda, ordena y ejecuta es el senador.

Este mismo jueves, una nueva marcha ciudadana se hizo presente en las calles de Chilpancingo para pedir la salida de la gobernadora de Morena ante su nulo trabajo. La ríspida relación con su pueblo la tiene con un pie fuera de la gubernatura, pero qué creen, el pueblo de aquella entidad tendrá que seguir aguantando los reparos de la delincuencia y el estancamiento de los conflictos sociales y económicos, por la sencilla razón de que Morena no puede darse el lujo de reconocer y permitir que le cuestionen malos gobiernos.

Bueno, con decir que no acepta que el crimen organizado tiene presencia en casi todo el territorio chiapaneco, menos que dejé que la mermada oposición, respaldada por la sociedad, se levante para decir que urge el relevo de Evelyn. Eso nunca, mejor muerto que derrotado, pareciera que es la consigna del partido en el poder y de las mismas autoridades en todos sus niveles en la presente administración federal.

En verdad que el pueblo de Guerrero es un mentiroso cuando dicen que Evelyn no trabaja, no es empática con las desgracias sociales. Es más, dice su señor padre, mienten porque su hija “vive en Chilpancingo, está en Chilpancingo, despacha en Chilpancingo, y visita colonias de Chilpancingo, no sé de dónde sacaron eso de que no está en Chilpancingo”.

Insistimos, seguramente el “legislador” federal tiene la agenda de su primogénita muy escondida, porque no se le ha visto ensuciarse los zapatos para visitar a la población en desgracia por el impacto del huracán “John” y de “Otis” ya ni se diga.

Lo que si tiene razón Macedonio es que el asunto del crimen organizado es un tema que debe abordar la Fiscalía General de la República, por las características de las ejecuciones que se han presentado todos los días, pero la política de prevención y atención en los municipios le compete al Estado local y eso no se ha visto en ningún momento.

“El miedo no anda en burro” dice un refrán popular y eso es lo que justamente está registrando Guerrero, tan es así que en apariencia Gustavo Alarcón Herrera sería el que releve al edil decapitado, pero esto no se ha hecho oficial porque el Cabildo no se ha reunido para notificar al Congreso de que él sería la persona indicada para sustituir las funciones en la presidencia municipal de Chilpancingo, la capital de Guerrero.

Las voces discordantes con la forma de gobernar de Evelyn las resumió muy acertadamente Rubén Moreira, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, cuando dijo que «lo que sucedió en Chilpancingo refleja que no hay gobierno en Guerrero”.

Cierto es que otras latitudes un hecho tan cruel como el sucedido en Chilpancingo con el ahora ex alcalde merecería la renuncia no sólo de la mandataria sino de todo su gabinete de seguridad, pero eso no ha pasado en los últimos seis años en ningún estado del país, así que pasarán muchos más para que el descontento social reciba una palmadita por parte de la autoridad como respuesta a aceptar que se equivocaron. Por lo menos no por ahora, sería tanto como dispararse en el pie.

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