El México democrático que se rige mediante la rifa del tigre

Tiene razón Gerardo Fernández Noroña cuando dijo que están listos para que una vez que dejen la cartera de las senadurías, ya tienen trabajo en la Lotería Nacional. En verdad que el espectáculo ofrecido el sábado pasado no tiene ninguna consideración para decir que se trata de la mejor propuesta para sacar del hoyo la impartición de justicia en el ámbito nacional.

Ahora sí que la célebre canción de que la “vida es una tómbola, tómbola” le dio en el clavo a la simulación que se hizo con la insaculación de los funcionarios que serán llevados a las urnas el próximo año, y otro tanto más, en el 2027, con el único fin de sacar de escena a los magistrados y juzgadores que, entre sus deficiencias o actos de corrupción que les imputan, han sido el contrapeso de poderes en el país.

Aunque las declaraciones desgarradoras de los adversarios repliquen en el tímpano de los personajes de la política de altura, esto se acabó, pues la orden está dada y ésta no se discute se acata. El problema es que todo pinta para que la aplicación de la justicia sea unipersonal, dictada y controlada desde el poder de enfrente, tras bambalinas.

Los calificativos de que el proceso ejecutado a través de la tómbola para elegir a los que competirán en la elección de los futuros juzgadores, es un atropello, una infamia, un atentado a la democracia o un insulto a la inteligencia, se quedan cortos cuando se escucha decir su postura, fuera de cámaras y micrófonos, a empresarios, intelectuales, políticos y principalmente, a los adversarios de la Cuarta Transformación, como lo son los panistas, priistas y de Movimiento Ciudadano.

“La rifa pública, el circo escenificado desde el Senado no tiene interpretación que no sea una marranada”, dicen los líderes políticos, el cual tiene como objetivo tener a sus pies la aplicación de la justicia.

A la base trabajadora que se resiste a perder la batalla, los reclamos, la impotencia y la sarta de lamentaciones no hacen mella en el corazón de quienes hoy ostentan el poder. La venganza en cada acción por parte de Fernández Noroña no la oculta y hasta refleja la sorna que le place estar viviendo episodios de burla hacia sus compañeros políticos adversarios.

El sábado, dice Movimiento Ciudadano, se gestó el atropello más vulgar y corriente que se haya visto en un proceso “democrático” y este les duele más a los adversarios que si les hubiesen pegado un balazo en una pierna o en un pie.

De entrada, fueron 464 magistrados y 386 jueces que se quedarán sin trabajo, pero más que eso, su investidura ha sido pisoteada porque en su lugar entrarán a “impartir justicia” hombres y mujeres que se sacaron la lotería al ser seleccionados mediante la rifa que se realizó a la vista de todos. Para el 2027 serán 850 los que irán a la calle.

Ya no se debe hablar de que, si son capaces, con experiencia o si tienen la habilidad para encarar asuntos tan delicados que tuvieron que tratar a lo largo de su carrera judicial, no, ahora lo que importará es que se alineen. Atrás quedarán 15, 20, 25, 30, los años que sean de experiencia para darle paso al control total del órgano jurisdiccional.

Cierto es que hay jueces que han alzado la voz y se resisten a perder, a abandonar su trabajo. Se dicen mancillados en lo laboral, pero no en su honor de servir con honestidad. Es cierto, reconocen, que de que hay corruptos al interior del Poder Judicial, los hay, pero no por una manzana podrida se puede echar a perder toda la cosecha.

Los jueces y magistrados lamentan la forma de retroceder en la impartición de justicia, la mayoría, por no decir todos, algo así como 400, dicen que no participarán, no se inscribirán, en esto que llamaron una farsa, porque están conscientes que sólo “llegarán los amigos de los políticos que los pongan en las boletas. Así se destruye al Poder Judicial Federal, con más amiguismo que nunca”.

Para algunos dirigentes políticos, no se ha consumado la derrota porque aún la última palabra la tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero se les olvida que ya en este sitio donde mandan las mayorías, las revocaciones, impugnaciones o amparos a la ley no proceden, no funcionan, no se aplican, no se acatan.

Que haya sido hecha “sobre las rodillas”, con vicios de procedimiento, sin respetar los plazos legales ni la dignidad e integridad de las personas trabajadoras del Poder Judicial, como dice el representante de MC en el Senado, ya es puro zapateado sobre plataformas o tablas huecas, sin sustento.

Que se espera un grave retroceso democrático, pues es claro, pero tampoco se pueden pedir peras al olmo cuando los que han contribuido a la caída del país hoy están empoderados, saciados en dinero o dirigiendo partidos solo a conveniencia, sin ningún espíritu democrático.

De ahí que lo del sábado no fue un sorteo mediante tómbola, sino la verdadera rifa del tigre en la que el Poder Judicial está de rodillas ante ya saben quién.

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