Violencia en Sinaloa, culpa de Labastida, desde hace más de 30 años: Morena
Los políticos de la Cuarta Transformación se han volado la barda para esto de la gobernabilidad, de dar la cara por su pueblo y enfrentar directamente los problemas que azotan su entidad, principalmente en materia de inseguridad, de violencia desmedida.
El estado de Sinaloa es el claro reflejo de la descomposición social, donde la paz se ha desquebrajado al grado de que prácticamente se vive en estado de sitio, y aunque el conflicto tiene que ver entre grupos de la delincuencia organizada, ninguna autoridad ha sido capaz de contener las embestidas violentas donde los afectados, psicológicamente y en su patrimonio, es esa población dócil y trabajadora que clama e implora que los gobernantes dejen de invocar el pasado y se pongan a trabajar.
En Sinaloa no han parado las marchas pacíficas que exigen finalicen los enfrentamientos y hasta se está escuchando con más fuerza el grito desesperado de que renuncie el gobernador Rubén Rocha Moya, quien, a 36 días ininterrumpidos de violencia, reconoce que la escalada armada no tiene para cuando terminar.
Que la máxima autoridad señale que la situación es muy difícil de controlar no es tan descabellada como el que desde el primer día haya minimizando los hechos, diciendo que no pasaba nada, que todo estaba bajo control, sin nada que preocuparse.
A raíz de que la situación está incontrolable y ante los gritos desesperados de justicia y paz, el gobernador, señalado de estar involucrado en la detención del Mayo Zambada, así como en la muerte del ex rector de la Universidad de Sinaloa, Héctor Cuén Ojeda, viajó a la ciudad de México para recibir el respaldo de los senadores y, desde la mañanera, de la presidenta de México.
Sobre ello, qué bueno que acuda a pedir ayuda, a explicar la situación, pero es inaudito que, durante su estancia en el Senado de la República, el grupo de morenistas en lugar de tomar en serio la situación que padece Sinaloa, se hayan dedicado a echarle porras al gobernador y decirle que no está solo. La verdad qué vergüenza pues al final de cuentas Rocha Palencia no es la víctima de lo que pasa en su estado, sino los miles de sinaloenses que viven en carne propia y en el lugar de los hechos, la posibilidad de que una bala perdida les quite el hilo de su existencia.
Muy mal que defiendan al gobernador, cuando debería ser al contrario y en todo caso, pronunciarse por la situación tan delicada que se vive y anunciar estrategias más serias y enérgicas con las que se ponga un alto a la desestabilización que provocan las acciones violentas armadas.
Lo que es evidente es que el tiempo lo tiene encima Rocha Moya pues los gritos de que se le aplique la revocación de mandato -que puso en boga el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para darle “legitimidad” a su gestión cuando esto no estaba a discusión debido a la aprobación que siempre tuvo-, parece que no tienen vuelta atrás.
Lógico que decir que el gobierno de Sinaloa está en crisis es como darse un balazo en el pie y eso jamás lo reconocería el partido en el poder. Para la población el que el mandatario reconozca que Sinaloa vive momentos difíciles no resuelve la crisis que se tiene.
La solicitud de revocación de mandato, a cómo va la espiral de violencia entre Los Chapitos y La Mayiza, por sus vínculos con el narcotráfico, es una señal de hartazgo. El anuncio del equipo de béisbol de que concluirá la temporada del Rey de los Deportes en otra plaza, es el mensaje crucial hacia el gobierno de que la gobernabilidad es un caos.
Aunque el cinismo de quienes militan en Morena no tiene perdón de Dios cuando insisten en culpar al pasado de que los problemas de Sinaloa tienen nombre y apellido y este corresponde a Francisco Labastida Ochoa, sí el ex candidato presidencial que perdió la elección con Vicente Fox, y que fue gobernador de esa entidad entre los años 1987 a 1992.
Así como lo lee y escucha, Ignacio Mier, vice coordinador de la Cámara de Diputados, culpó a “decisiones de Francisco Labastida de violencia en Sinaloa; deberían de revisar las decisiones tomadas en los gobernantes anteriores de Sinaloa”, dijo.
Es decir, lo que pasó y se gestó hace más de tres décadas sigue siendo la causa principal de lo que sucede hoy en día en Sinaloa. «Es una narrativa que tiene sus orígenes hace muchos años. Habría que preguntarle a Labastida qué hizo él en su momento y no enfocarnos solo en las consecuencias actuales», dijo.
Como colofón a este desgarriate de “yo no fui fue teté”, la fundadora del colectivo de madres buscadora, Cecilia Flores, acusó al gobernador Rocha Mocha de quitarle seguridad personal para inhibir búsqueda de su hijo; sólo asignaron policías para cuidar mi casa, pero esta lleva meses cerrada”.
En estas circunstancias ni cómo ayudarle a un mandatario que en lugar de estar en su estado encabezando las acciones para que regrese la paz a Sinaloa, se la vive en la Ciudad de México, comiendo en los mejores restaurantes, sin que le preocupe, en apariencia, que le importe lo que pase en su estado natal.










