-Pijijiapan, Berriozábal, Ocozocoautla, Cintalapa, San Cristóbal, entre las nuevas autoridades que toman su encargo para disfrutar del poder y nada de atender los reclamos de sus gobernados; en el Soconusco “no cantan mal las rancheras”
Enrique Buenrostro / Diario de Chiapas
Se han cumplido ya los primeros treinta días del ejercicio administrativo municipal 2024 – 2027, por lo que se puede realizar en una rápida radiografía de las acciones que han dejado qué desear por parte de algunos presidentes municipales que no tienen la más mínima idea de lo que es llevar a buen puerto una buena administración.
Por ejemplo, en Pijijiapan el alcalde Carlos Albores sigue caminado por los aires en su nube, haciéndole el feo a todo aquel que busque un diálogo con él para tratar temas relacionados con el bienestar de su municipio.
A pesar de que la ciudadanía esperaba una respuesta distinta de su alcalde, con una cercanía real, este solo ha sido un alfeñique de fotografías ya que solo en ellas retrata su cercanía con su gente, cuando en la realidad está subido de nivel (mentalmente).
O qué decir de Manuel Narcía o como lo llaman en Tonalá “Manaco”, quién a pesar de tener ya experiencia gobernando y desfalcando a los turulos, se la vive con aires de grandeza que ni el espejo quiere verle más.
Este esperpento parásito de los tiempos de Velasco Coello ha vuelto a este municipio tan rico en su gente como en economía, solo para volver a dejar mal parada a una ciudad que ha sufrido de escasez de agua que inició desde sus tiempos de edil municipal en su etapa anterior.
En un caso peor que estas dos fichitas, se encuentran los temas de Jorge Arturo Acero Gómez, edil de Berriozábal y de Ernesto Cruz Díaz de Cintalapa, quienes debieron a ver comenzado con fuerza teniendo en cuenta la plataforma que dejaron en su primer trienio, se han echado a dormir sin tener consideración de sus respectivos municipios.
El revuelo solo fue para reelegirse, moviendo toda la maquinaria del ayuntamiento y dando dinero a diestra y siniestra sin tener un verdadero plan de desarrollo que ayude al repunte de sus gobernados. Pensando que, poniendo lucecitas en el parque o festivales, se terminará con la pobreza o el rezago educativo que tienen sus pueblos.
En Cintalapa, Ocozocoautla y Berriozábal, la situación imperante de ingobernabilidad por parte de estos ediles que representan a Morena no se le ve que haya esperanza de que la paz retorne a estos municipios donde pareciera que los alcaldes tienen cosas más importantes que hacer que trabajar para que la paz retorne a dichos municipios que en antaño eran ejemplo de prosperidad.
Un caso más escabroso es el de Fabiola Ricci Diestel; a la presidente municipal de San Cristóbal de Las Casas le está quedando muy grande el llevar las riendas de uno de los ayuntamientos más importantes de la entidad chiapaneca, ya que, desde el inicio de su mandato, el valle de Jovel ha estado lleno de escándalos y una ausencia de poder, por lo que veremos que hace con esta bomba de tiempo llena de violencia y manifestaciones.
La alcaldesa, al igual que cuando era diputada del PAN y después de Morena, se ha encerrado en su oficina para presumir que es la máxima autoridad.
Entre tanto, la ciudad adolece de mano firme para combatir a los grupos que tienen tomada como rehén al municipio, y conforme pasan los días se van uniendo los cabos y piezas para concretar lo que es vox populi, de que siempre ha estado asociada con los motonetos, el grupo delincuencial que tiene en sus manos la plaza coleta.
En el Soconusco
En Tuxtla Chico, Julio Gamboa Altuzar, reelecto por otro trienio en el municipio fronterizo, mantiene en toral penumbra y destruidos cuatro de los seis accesos a dicha población. A esto se suma la falta de pagos que mantiene con personal del Ayuntamiento transcurridas ya dos quincenas.
En Suchiate, Elmer Vázquez está completamente rebasado por la ola de inseguridad, que ha generado muertes violentas en sólo un mes de su mandato. En este punto fronterizo, el reclamo social es enérgico hacia el alcalde que ya presume sus mesas de seguridad para intentar tapar el sol con un dedo.
En Cacahoatán, Víctor Saldaña sólo se pasea por obras que quedaron etiquetadas desde el trienio pasado, haciendo alarde que ha conseguido para los pobladores de la Villa de las Hortensias obras de impacto social.
En este municipio son muchas las calles que aún requieren de asfaltado y, a decir de los habitantes, se han acercado a la presidencia municipal para este clamor pero no han sido correspondidos en sus súplicas.
Tuzantán es otro de los municipios donde a 30 días de gestión nada ha cambiado. Bany Obed prácticamente heredó la alcaldía a su esposa, Grissel Vázquez Zambrano, quien mantendrá el legado de corrupción de su marido y continuará sin concluir el palacio municipal, obra en la que se especula hay un desvío millonario de recursos.










