Enrique Flores Amastal. Ciudad de México
Flores de cempasúchil
Aquellos que nos precedieron,
viven ya sin ataduras,
respiran otros vientos
y aquí quedaron sus recuerdos.
En ese vacío, los sentimientos
son como mariposas,
flotan con el
viento a la deriva,
esas que no
tuvieron contraparte
porque nada es igual en un instante.
Antes de encontrar lugar
que reconoce el espíritu,
habré de caminar surcando la tierra,
sembrando recuerdos
para que florezcan.
El sitio aquel de la primera
experiencia, solo vive
en la memoria de un recuerdo.
Aquellos que
surcaron los tiempos,
los que dejaron sus cuerpos,
los sembraron
para que florecieran,
en bellas flores amarillas;
agitados colibríes, succionan el alma
para llevarla a
nuevos huertos.
Los que nos precedieron,
regresan con
nuevos pensamientos
buscan los
paisajes, los afectos,
de cuando fueron niños.
Porque niños son desde entonces,
juegan con aros y a la matatena.
Hoy hemos
dispuesto una mesa,
con fruta fresca, con incienso,
con panes
olorosos a vainilla,
con un camino marcado
con pétalos de cempasúchil
mezcal del pueblo,
de agaves que cumplieron
su tiempo.
CALAVERA
Calavera, calaverita, aunque seas derechosa
arrastra, a los ministros de la supercorte,
no les hagas cosquillas, pues ellos quieren billete
mejor ponles grilletes y mételos en chirona.
Enrique Flores Amastal










