Marco A. Orozco Zuarth / Ciudad de México
La muerte en su ronda avanza,
con cuartillas va a bailar,
busca poetas con danza,
su tinta quiere atrapar.
A Borges en su biblioteca
la parca fue a visitar,
y con voz que no se seca
dijo: “Hoy vienes a rimar.”
Octavio intentó esconderse
tras versos de soledad,
pero la flaca, al moverse,
lo llevó a la eternidad.
A Neruda, con sus mares,
se lo llevó en un vaivén,
ya no hay rimas, ni cantares,
solo versos de otro edén.
Escritores y poetas,
se los llevó sin piedad,
la muerte ríe y decreta:
“¡Sus letras son inmortalidad!”










