La máscara de Tutankamón podría no ser suya

EL IMPARCIAL / Carolina García

Tutankamón, uno de los faraones más famosos del Antiguo Egipto, vuelve a captar la atención de los arqueólogos y el público, no por hazañas políticas o militares, sino por detalles únicos de su vida y muerte. Aunque su reinado inició a los nueve años y concluyó apenas una década después, la tumba descubierta por Howard Carter en 1922 reveló una riqueza arqueológica sin precedentes. Ahora, un análisis reciente realizado por arqueólogos de la Universidad de York, en Inglaterra, aporta nuevos datos sobre su famosa máscara funeraria, cuestionando si fue realmente diseñada para él.
El hallazgo ha sido revelado en un documental reciente, donde se explica que las perforaciones en las orejas de la máscara, un detalle hasta ahora “olvidado”, indican que este objeto pudo haber pertenecido a otra persona.

La profesora Joann Fletcher, egiptóloga del Departamento de Arqueología de la Universidad de York, señaló que las orejas perforadas sugieren que el velo funerario pudo estar destinado a un faraón distinto. La investigación de Fletcher se basó en los registros originales de Carter, conservados en el Instituto Griffith de la Universidad de Oxford, y plantea preguntas interesantes sobre los rituales de realeza en el Antiguo Egipto.
¿Una máscara para otra persona?
En la antigua cultura egipcia, las máscaras mortuorias reflejaban características específicas del difunto, y las orejas perforadas no eran comunes en reyes adultos, sino en mujeres y niños. Según Fletcher, Tutankamón no habría usado pendientes en su vida adulta, lo cual contradice la imagen que muestra la máscara. Esta hipótesis no es nueva, ya que en 2015 el egiptólogo Nicholas Reeves sugirió que la máscara podría haber sido originalmente para Nefertiti, la madrastra del faraón, cuyo cuerpo sigue siendo un misterio.
Este descubrimiento no solo resalta la falta de preparación para la muerte de Tutankamón, quien falleció inesperadamente, sino también la posibilidad de que se utilizaran objetos ya disponibles en el momento de su entierro. Algunos investigadores creen que la prisa para darle sepultura y la falta de tiempo para personalizar la máscara con su rostro podrían indicar un cierto “destrato” hacia el joven faraón, que murió antes de cumplir los 20 años.
Tutankamón, uno de los últimos faraones de la Dinastía XVIII, vivió en un periodo de cambios y conflictos para Egipto. Su muerte temprana ha sido objeto de numerosas investigaciones, pues su estado de salud se describe como débil en los escritos de la época.

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