Triunfo de Trump desdibujó sonrisa de la 4T

El triunfo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos desdibujó la sonrisa a flor de piel que tenían hasta la noche del martes los políticos, legisladores y senadores de la Cuarta Transformación, cuando gozaban que el ministro Alberto Pérez Dayán votaba en contra de que se echara abajo la Reforma al Poder Judicial. 

No es para menos que haya preocupación, aunque en público se muestre otra cara, debido a que, si bien esperaban que pudiera ganar el controvertido empresario y ex presidente del país del norte, no que lo hiciera de forma aplastante.

Los analistas señalan que el tener gobiernos paralelos en cuanto a la abrumadora mayoría en el Congreso, la administración de Trump debería tener muchas cosas en común con el de Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, hay muchas dudas sobre los posicionamientos amenazantes que fijó en campaña en materia de aranceles si el gobierno federal no combatía el trasiego de drogas hacia los Estados Unidos por parte de los cárteles mexicanos, y sobre el control de la migración.

Dos temas bomba que por más que se quieran minimizar podrían ser en verdad los detonantes de una confrontación bilateral en la que está de por medio que para enero próximo, se inicie con el cierre de la frontera norte, impidiendo con ello el traslado de mercancías que México exporta al país vecino.

La negociación, el pulso político en su máxima extensión de la palabra, será el arma blanca que México tiene para poder llegar a acuerdos para que no se vea amenazada su economía. Si bien Estados Unidos correría el riesgo de que enfrente una crisis, la presión sobre México será mayor, tomando en cuenta que la pasada como la actual administración de la Cuarta Transformación ha hecho guiños, acuerdos, con China, la otra potencia económica que se está disputando el mercado libre con los norteamericanos.

Este gobierno mexicano volvió a cometer la descortesía de no reconocer el apabullante triunfo de Trump, cuando ya todas las instancias en aquel país, coincidieron en que ganó, y que la mayoría de los gobernantes del mundo hicieron lo propio.

No ha quedado claro que Trump no es igual a Joe Biden, no se ha dimensionado o mínimo, reconocer, que se requiere más que buena voluntad para que el ganador de la elección presidencial sea condescendiente en sus apreciaciones para con México.

El que cumpla su palabra de subir los aranceles no es cosa menor ni tiene porqué echarse de menos. Si algo hay que reconocer en Trump es que es un hombre de armas tomar, por lo que si dice que iniciarán las deportaciones masivas, éstas no se harán a los países de origen de donde son originarios, sino que los vendrán a aventar a territorio mexicano y es donde el problema social, político y económico se agudizará.

Lo que el magnate dijo durante su campaña no tiene sentido, respecto a que México, el principal socio comercial, se ha apoderado de su país, porque muchas empresas abandonaron Estados Unidos para instalarse en territorio mexicano.

Lo cierto es que, al amenazar con incrementar los aranceles, obligará a México a militarizar cada metro de la frontera sur para evitar el ingreso de migrantes, y al mismo tiempo, que los que ya se encuentren en nuestro país, detener su ingreso a la frontera norte.

Hay que tener en cuenta que las personas mayores de edad se vuelven obstinadas y no es para menos que a sus 78 años, el presidente electo empiece a padecer problemas como los tuvo Biden, al tener lapsus al momento que dirigía mensajes políticos.

Tampoco es poca cosa que en la actualidad los estadounidenses y los millones de inmigrantes que ayudan en la económica de aquella nación, le hayan dado su apoyo a una persona que tiene el concepto de que es un delincuente convicto que espera sentencia por el caso de pago de dinero a cambio de silencio en Nueva York y mientras intenta evitar otras persecuciones en asuntos estatales y federales.

Ahora bien, ¿con ello?, algún juez se atreverá a condenarlo?, claro que no. Nadie en su sano juicio querrá ponerse al brinco. Justo en México, para ejemplificar el poderío institucional, se acaba de presentar una situación parecida, pues el que el ministro Alberto Pérez Dayán haya cambiado de opinión de última hora con respecto a la reforma judicial, tiene que ver con un presunto tema de acoso sexual en su contra.

Aunque sea una mera referencia, Donald Trump, está siendo vitoreado por propios y extraños, como un fenómeno que puede sacar adelante la economía de los Estados Unidos. Su posición de magnate lo respalda como un hombre que saber hacer negocios y eso es lo que los mexicanos no entendemos.

Por ello hay que tomar en cuenta que no es lo mismo Biden que Trump y que la algarabía que existe en México por tener ya el control del Poder Judicial, puede tomar un giro diferente si el presidente electo fija una postura sobre la posición «legal» que ha hecho la Cuarta Transformación contra las instituciones legalmente establecidas en el país.

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