102 años de José Saramago, el escritor que nos enseñó a ver

Infobae
En 1995, el escritor portugués José Saramago publicó Ensayo sobre la ceguera, una novela que, bajo la apariencia de una historia de ficción, se erige como una de las metáforas sociales más potentes del siglo XX. En ella, una epidemia de ceguera blanca sume a casi toda la población en el caos, exponiendo las miserias humanas que emergen cuando la estructura social colapsa. Hoy, casi tres décadas después de su publicación, la obra no solo sigue vigente, sino que adquiere nuevas capas de significado en un mundo marcado por pandemias, crisis sociales y el auge de la desinformación.
“Estoy ciego”, dice el primer afectado en la novela al quedarse paralizado en su automóvil, atrapado en medio del tránsito cotidiano. Es el inicio de un efecto dominó: la ceguera se propaga rápidamente, llevando a los personajes a situaciones de extrema degradación. Los enfermos son confinados en cuarentena, abandonados a su suerte. Pronto se instalan la ley del más fuerte, la tiranía y el abuso, con escenas que retratan un grado de desesperación y fealdad pocas veces alcanzado en la literatura contemporánea.
Sin embargo, esta obra no habla solo de ceguera física. Para Saramago, la verdadera ceguera es la moral. “Nuestra razón está ciega en el sentido de que no usamos la razón de forma racional”, explicó en una entrevista. En un mundo que enfrentaba ya en los años noventa desigualdad, guerras y un deterioro ambiental alarmante, el autor denunció que los seres humanos no empleamos nuestra inteligencia para proteger la vida, sino para destruirla.

Un espejo de
nuestro tiempo
El 2020 trajo consigo una pandemia global que puso a prueba nuestras instituciones, valores y relaciones. Las imágenes de hospitales colapsados, comunidades divididas y acaparamiento de recursos evocaron directamente las escenas más desoladoras de “Ensayo sobre la ceguera”. En la novela, algunos personajes roban, abusan y explotan a los más vulnerables. En nuestra realidad, la desinformación, el egoísmo y la desconfianza hacia la ciencia mostraron cuán frágil es el tejido social.
La ceguera blanca de Saramago también encuentra ecos en el presente a través de otros fenómenos:

•El auge de la polarización social: en un mundo hiperconectado, muchas veces elegimos ignorar la empatía y construir muros ideológicos.
•La crisis ambiental: seguimos cegándonos ante las consecuencias de nuestras acciones sobre el planeta.
•La desigualdad persistente: tal como en la novela, los más vulnerables son los que más sufren en tiempos de crisis.

Una lección
para el futuro
Saramago, quien solía decir que “la literatura no tiene ninguna función”, entendía sin embargo que su responsabilidad como escritor era advertir. Hasta sus últimos días, en charlas y debates, insistió en que su generación había dejado un mundo peor del que había recibido. En “Ensayo sobre la ceguera”, nos invita a reflexionar: ¿qué sucede cuando perdemos la capacidad de “ver” al otro, de reconocerlo como un igual?
La novela concluye con una pregunta abierta: “¿Aprenderán algo de lo vivido?”. En un tiempo donde enfrentamos amenazas globales sin precedentes, esa pregunta parece dirigida directamente a nosotros.

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