La crónica hablará por Chiapas

El Primer Teatro “Emilio Rabasa”

Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]

En la Tuxtla Gutiérrez de 1870, asistir al teatro era más que un evento social: era una prueba de ingenio y paciencia. Los teatros no ofrecían sillas ni comodidades, así que cada espectador debía llevar su propio taburete y llegar temprano para apartar lugar. Aquellos espacios no eran edificios majestuosos, sino estructuras frágiles de madera y cañas de maíz, listas para sucumbir al menor contratiempo.
Fernando Castañón Gamboa, en su libro Historia del Teatro Emilio Rabasa, describe con precisión la precariedad de esos escenarios:
“El público soportaba incomodidades y peligros en aquellos teatros improvisados. Incendios, lluvias torrenciales y vientos huracanados solían interrumpir las funciones, sembrando el pánico entre las familias”.
El sueño de un teatro digno en Tuxtla Gutiérrez comenzó a tomar forma en 1883, cuando don Matías Malpica, síndico del Ayuntamiento, propuso construir un recinto teatral. Con apenas $100.00 otorgados por la Tesorería Municipal, el proyecto parecía una quimera, pero la determinación de Malpica fue más fuerte que la falta de recursos.
Para financiar la obra organizó colectas, vendió títulos a perpetuidad para plateas, palcos y lunetas, e incluso hipotecó el teatro en construcción dos veces. Con estos esfuerzos, logró que el 7 de diciembre de 1883 se inaugurara el primer teatro de la ciudad, ubicado en la plazuela de San Jacinto.
Este espacio, conocido inicialmente como Teatro Municipal, se convirtió rápidamente en un centro de actividad artística, política y social. En 1901, pasó a ser propiedad del gobierno estatal y fue rebautizado como Teatro del Estado. Sin embargo, en 1930, adoptó el nombre de Teatro “Emilio Rabasa”, en honor al célebre escritor y jurista chiapaneco.
El teatro vivió sus últimos días en 1944, cuando el presidente Manuel Ávila Camacho clausuró una exposición en sus instalaciones. Poco después, el edificio fue relegado a taller de carpintería y, el 2 de enero de 1945, el gobernador Juan M. Esponda ordenó su demolición. La estructura, levantada con sacrificios y esfuerzo colectivo, desapareció entre escombros, dejando un vacío en el corazón cultural de la ciudad.
No obstante, casi cuatro décadas después, el sueño de un teatro renació. En 1982, el gobernador Juan Sabines Gutiérrez inauguró el actual Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”. Diseñado por el arquitecto Abraham Zabludovsky, este nuevo recinto marcó un antes y un después para las artes escénicas en Chiapas.
Con capacidad para 1,187 personas, el teatro es un espacio moderno, rodeado de áreas verdes que lo integran al paisaje del Jardín Botánico Dr. Faustino Miranda. Su diseño, que combina funcionalidad y estética, asegura condiciones acústicas de excelencia y comodidad para el público.
La primera obra presentada en este nuevo escenario fue Los cuervos están de luto, de Hugo Argüelles, bajo la dirección del maestro Gustavo Acuña, marcando el inicio de una etapa brillante para la cultura chiapaneca. Hoy, el Teatro “Emilio Rabasa” sigue siendo testigo de las expresiones artísticas y del esfuerzo que lo hizo posible, recordándonos que los sueños colectivos pueden renacer, incluso tras el polvo del olvido.

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