Participación activa: satisfacción laboral
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]
La satisfacción laboral forma parte ineludible de la gestión de los recursos humanos, pues ambos tienen un factor en común: “el factor humano”, razón de ser de cualquier sistema de gestión de los recursos humanos; y aún más, en la actualidad se conceptualiza al hombre como escalón base para el progreso, por lo que el logro de su satisfacción se vincula directamente con el logro de los objetivos organizacionales.
El estudio de la satisfacción laboral como fenómeno vinculado a actitudes y la relación de estas con el comportamiento y los resultados, hacen que sea un tema de gran importancia en la actualidad, reconocido por cada vez más investigadores. Hay consenso acerca de que la satisfacción laboral como fenómeno psicosocial, está estrechamente ligada a un conjunto de actitudes que tienen una importancia decisiva en el comportamiento y los resultados de los individuos y los colectivos.
Numerosos puntos de referencia indican que el siglo XXI es “el siglo del hombre”. La sociedad del conocimiento no puede tener el éxito esperado si este, no es realmente considerado en todas sus dimensiones y se siente integralmente atendido.
Es necesario que las organizaciones se convenzan de la necesidad de buscar una participación activa de todos los trabajadores e integrarlos verdaderamente en un equipo con una concepción distinta del papel del jefe, la de líder aceptado y reconocido genuinamente que influye, de una manera diferente a décadas anteriores, pero sigue un propósito más claro, pero similar a antaño: lograr que su equipo, desde su posición, contribuya al cumplimiento de los objetivos de la organización.
No podría ser de otra forma, ya que a fin de cuentas, las organizaciones son “medios para lograr fines”, en los que la necesaria, dinámica, creativa y activa participación del hombre, decide en su eficacia, eficiencia y competitividad, de una manera trascendental y hacen que hoy sea reconocido el hombre como “recurso” a optimizar y eje central de la ventaja competitiva de organizaciones y naciones.
Lo que un individuo hace, los esfuerzos y sacrificios que llega a realizar, el empeño por alcanzar una meta, hasta dónde es capaz de exigir más de sí mismo, depende en primer lugar de las motivaciones que lo impulsan a actuar y estas motivaciones tienen su base en las necesidades que experimenta y las posibilidades de satisfacerla mediante su vínculo laboral. La percepción que tenga el individuo de la posible realización de sus metas, tributa a la motivación y esta a su vez, a la satisfacción.










