Debido al progresivo aumento de la población migrante en la capital chiapaneca, se están experimentando estas condiciones
Ainer González / Diario de Chiapas
La capital chiapaneca día a día se encamina a transformarse en una ciudad intercultural, derivado del creciente flujo migratorio.
El fenómeno de interculturalidad en Tuxtla Gutiérrez, ha comenzado a registrarse —principalmente— en el primer cuadro de la ciudad capital, en donde se aprecia a decenas de personas de nacionalidad venezolana, cubana y otras vendiendo —con éxito— platillos típicos de estos y otros países de Centroamérica y Sudamérica, o bien, personas que realizan cortes y peinados como las populares trenzas caribeñas, pues la misma población migrante, y local, lo demanda.
“La respuesta de la población ha sido variada, hay quienes nos apoyan, otros que no les gusta que estemos aquí, pero bueno, todo esto es cuestión de suerte, porque en mi caso llevo seis meses en Tuxtla y aún no me dan respuesta de mi cita CBP One, expuso Jesús Gamboa, migrante de nacionalidad venezolana.
En el caso de los alimentos, núcleos y familias migrantes —de diversas nacionalidades, especialmente de Venezuela—, diariamente acuden al parque central de Tuxtla Gutiérrez, ofreciendo las famosas arepas y empanadas, las cuales, son adquiridas tanto por migrantes y por la misma población tuxtleca, donde la demanda es alta.
Dentro de esta interacción cultural, migrantes venezolanos, aseguran que la venta de estos platillos y comidas, les favorece económicamente para mantenerse en la ciudad, pues con ello, pueden pagar hospedaje, mientras el Instituto Nacional de Migración (INM) les otorga la cita para presentarse en alguno de los ocho puntos fronterizos dispuestos a lo largo de la frontera y optar por un permiso para llegar a Estados Unidos.
Sin embargo, ante la tardía respuesta del INM y la buena respuesta de la población chiapaneca, han comenzado a analizar como una posibilidad quedarse en México.










