Entre legisladores te veas

No cabe duda que los mexicanos somos los únicos responsables de “escoger” a quienes nos van a representar en el Congreso de la Unión, y en este trámite “democrático” no nos detenemos a analizar las cualidades y valores que tiene el diputado o senador en cuestión.

Votamos porque en la mayoría de las ocasiones, la necesidad así nos obliga y en respuesta a este concepto, está el que cerca de 40 millones de connacionales no acudieron a las urnas por no creer en la política, en los políticos o simplemente porque sabe que esto es una farsa que día con día nos lleva al abismo, a una puerta sin salida.

Eso fue lo que pasó en la pasada elección, donde los números gruesos señalan que el 55 por ciento de las personas en edad de votar acudieron a las urnas y para sorpresa de todos ellos, hoy en el Congreso de la Unión existe una mayoría absoluta que le da “validez” a todas las acciones que realiza el partido en el poder, Morena.

Al interior de las cámaras legislativas, donde se aprueba o desestima el destino que lleva el país, se han presentado a lo largo de su historia, escenarios con participaciones de altura, con conocimiento de causa y otros más, que denigran la política y hasta la razón de ser de este poder, que cada día pierde, hay que decirlo, la confianza ciudadana.

A diferencia de lo que sucedía en el pasado, hoy cada suceso se conoce en vivo o en minutos en todo el país, sea este bueno o malo. La sede cameral también se ha considerado el escenario de pleitos, debates, injurias y hasta el límite de mentarse la madre, una expresión que estaba vetada por considerarse de altísima ofensa contra quien nos procreó.

Hoy esto ya no espanta, se presenta en cualquier sede legislativa del país. Ahora mismo se sigue comentando el pleito que protagonizaron en Chiapas el diputado Ismael Brito Mazariegos y el político Eduardo Zenteno Núñez, quienes se liaron a golpes en una oficina de la LXIX Legislatura local por viejas rencillas entre ambos.

O el grotesco pleito de “comadres”, por equipararlo de alguna forma porque de los manotazos no pasaron, que se registró en la Cámara de Senadores entre el diputado Miguel Ángel Yunes Márquez, antes panista y ahora defensor de la Cuarta Transformación, y el senador del PAN, Mario Vázquez.

Pasaron de las ofensas verbales y uno que otro arañazo, para saldar cuentas por las recriminaciones de ser chapulines con premio, en el sentido de que vendieron su voto a cambio de que la ley perdonara afrentas.

O que podemos decir del diálogo radical entre los refugiados en Morena, Gerardo Fernández Noroña y Javier Corral, uno petista y otro panista, quienes sacaron sus mejores armas para desacreditarse por su posición frente a la aprobación de la desaparición de los organismos autónomos.

Se dijeron, uno radical y otro malagradecido, pero no se dan cuenta que ambos los acuerpa una Cuarta transformación a la que ponen en entredicho y evidencian, por un lado, de que no hay que ser desleal si te están dando cobijo

Siendo tan leído como dice, Fernández Noroña exhibe y reconoce públicamente que el gobierno de México metió las manos por Javier Corral para que no fuera metido a la cárcel por la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por supuestos actos de corrupción cuando fue mandatario de dicha entidad fronteriza.

“Apenas se integra al movimiento y no quiere darse cuenta que manda mensajes equívocos. Te acaban de salvar de que te metieran a la cárcel, no debes mandar ningún mensaje equívoco que pareciera, pues sí lo voy a decir, que pareciera que uno es malagradecido”, dijo en una trasmisión en sus redes sociales, el presidente de las Mesa Directiva del Senado en respuesta a una declaración de Corral que lo llamó radical.

“Lamento las declaraciones de Gerardo, me parecen muy injustas hacia mi persona, yo no he venido a refugiarme, he venido a contribuir, a aportar mi experiencia y vengo como aliado político. Renuncié al PAN, no renuncié a mis valores ni mis principios”, dijo Corral.

Este episodio quedó al margen, cuando de nueva cuenta, otro ex panista, Manuel Espino, le pidió al gobernador de Sinaloa que renuncie si no puede con el paquete, en el sentido de que dicha entidad lleva tres meses de violencia, con más de 500 muertos por la guerra entre los cárteles que operan en el estado.

A través de redes sociales, el morenista aseguró, que, aunque es su compañero y merece respeto, ya «lo rebasó la realidad». «Sinaloa está inmersa en un caos de violencia sin control. Negarlo sería absurdo», escribió en su cuenta de X.

Además, acusó a Rubén Rocha Moya de hacer «oídos sordos» ante las súplicas de los habitantes de Sinaloa por el alto índice de asesinatos, despojo de vehículos, levantones, así como ataques a viviendas y negocios.

Bajo este compartimiento ya no sabemos si los legisladores nos representan o simplemente luchan porque sus intereses personales no se vean afectados, total, el pueblo puede esperar.

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