-Es de las plantas más antiguas del planeta, y juega un papel crucial para los suelos porque actúan como reguladores de la humedad y captación de agua; su venta en estas fechas, impacta
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El uso de musgo y heno para decorar los nacimientos navideños implica un riesgo para el equilibrio ambiental en varias regiones del estado, incluso favoreciendo la erosión de los suelos.
Como lo explicó el investigador del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Iván de la Cruz Chacón, aunque desde 1993 hay una protección legal para el musgo y el heno, estos siguen siendo extraídos y, la mayoría de las veces, sin cuidar las formas ni la cantidad.
Su uso aumenta en el mes de diciembre, y aunque los compradores ignoran qué hay detrás de lo que están adquiriendo para adornar sus pesebres, la demanda de estas plantas favorece un mercado extractivo en lugares como Berriozábal, San Fernando, Copoya y diferentes municipios indígenas, afectando un delicado equilibrio de captación de agua y protección de otras especies.
“El musgo es de las plantas más antiguas del planeta, y juega un papel crucial para los suelos porque actúa como regulador de la humedad y captación de agua, pero cuando se le extrae de manera intensiva, se pone en riesgo este mecanismo, y se facilita la erosión del suelo”, explicó el investigador.
Agregó que los musgos pueden tardar hasta 15 años en recuperar su densidad; es decir, al ritmo de extracción, los bosques donde se encuentran pierden más rápido esta “alfombra” que les garantiza la absorción de agua.
“Es difícil saber si los vendedores respetan la norma de 1993, en cuanto a la cantidad que se permite, y las formas de obtenerlas, lo que sí es visible son los efectos en estos suelos, cada vez más áridos”, destacó.
Con los henos sucede que, al arrancarlos de los árboles, se afectan ecosistemas, porque hay aves que los requieren para sus nidos, así como otras plantas; como no hay control en la forma en que se obtienen, incluso se dañan árboles.
La compra de ambas plantas alimenta un negocio que no es sostenible, que afecta los bosques y la capacidad de captación de agua.
Según la ley, la sustracción de estas plantas debe estar limitada a un máximo de 10 a 15 por ciento del volumen en su hábitat natural, sin afectar zonas naturales protegidas. Sin embargo, se estima que cada año se extraen hasta dos toneladas en Chiapas, solo para que los nacimientos navideños luzcan bonitos.










