Con paz y tranquilidad… bienvenida la Navidad

A unas horas de la celebración de la Navidad, Chiapas vive una etapa crucial para recuperar la paz que se nos ha arrebato por la ambición de poder, por la corrupción que ha imperado en algunas instituciones, donde sus mandos directivos hicieron de Chiapas rehén para beneficio de sus propósitos a costa, en muchas ocasiones, de la vida de personas inocentes.

Hoy, en vísperas de esta importante celebración, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar devuelve la esperanza de tener un estado en paz, sin violencia, sin el dominio de los grupos que han soterrado toda oportunidad de desarrollar una vida en completa calma, sin aspavientos.

Se valora su compromiso por asumir esa responsabilidad que debió emprender desde hace seis años la Cuarta Transformación no sólo en este estado sureño, sino en todo el territorio nacional. Hoy el mensaje es claro y preciso: No a la complicidad de los actos criminales de las organizaciones delincuenciales.

En el pasado se ha criticado mucho que la responsabilidad correspondía a los gobiernos del pasado, y quizás podría haber mucho de razón, pero ahora, ya el Movimiento de Regeneración Nacional que emprendió el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el que no quiso enfrentar a la delincuencia organizada, forma parte de ese pasado donde los resultados fueron opacos, y por lo tanto, es imperioso combatir el flagelo.

Lo que los chiapanecos tenemos que hacer es solidarizarnos con esa voluntad que ha manifestado el gobernador para darnos tranquilidad y paz, esa que se había esfumado como arte de magia.

Los recientes eventos masivos que se han registrado en ciudades importantes como San Cristóbal de Las Casas y la capital tuxtleca, son el reflejo de que la confianza ha regresado a las comunidades.

Ver pasear a las familias, circular por las carreteras tiene mucho significado. Cierto, el temor existe, pero que los chiapanecos y mucho turismo foráneo se haya decidido a visitar la ciudad colonial el pasado fin de semana, es una muestra palpable de que Chiapas se está transformando.

En ambos municipios la festividad navideña se hizo presente con recorridos de carros alegóricos, equipos de personas que compartieron sus tradiciones y valores como pueblos, todo en completa paz y eso nos regocija de felicidad, por una sencilla razón: nuestros hijos tienen el derecho de disfrutar la vida, de salir sin el temor de que algo grave pueda pasarle.

Es cierto, el gobernador tiene mucha razón cuando afirma que la lucha por lograr la paz en todo el territorio será difícil y quizás con tragos amargos, pero estamos seguros que la justicia y la aplicación de la ley va en serio y triunfará.

Cuando Ramírez Aguilar dice que la justicia tiene que hacer su función bajo la bendición del Universo y del Todo Poderoso, el pueblo de Chiapas, bajo el dominio de todas sus religiones que se practican en este diverso y multifacético y cultural estado, le brinda todo el voto de confianza a cada acción que lidere el mandatario.

Consolidar la paz es el mensaje que se nos ha prometido, pero también hay que tomar en cuenta que el comportamiento de todo ser humano que habita en esta querida y hermosa tierra chiapaneca, debe predominar por el respeto, por la no agresión entre nosotros mismos.

Sobre todas las cosas aprendamos a construir la paz, la armonía, a vivir en comunión, a luchar por salir adelante, pero anteponiendo la humildad, la mesura, la obediencia y hacer efectiva la tolerancia.

Esta temporada es una excelente oportunidad para analizar y reflexionar sobre nuestro comportamiento, con el único fin de buscar entre todos que la paz sea la bendición que inunde nuestros hogares.

Que los malos momentos que se han tenido sirvan de experiencia para ser mejores hombres y mujeres en esta vida. Ojalá que quienes se han desviado por el camino equivocado tengan la oportunidad de reflexionar, de evaluar que no todo está perdido.

Desde este espacio, Diario Media Group desea que esta Navidad sea el preámbulo para que regrese la paz y que en nuestros hogares reine la alegría de vivir en familia, privilegiando el respeto por nuestros semejantes. ¡Feliz Navidad!

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