Krzysztof Sliwa / Atlántico, Barranquilla, Colombia
(Segunda y última entrega)
En El licenciado Vidriera, Cervantes, soldado de corazón, menciona a Guadalcanal, o sea, se refiere al acontecimiento ocurrido a principios de mayo de 1574, cuando Don Juan de Austria recibió aviso urgente del caballero milanés Gabriel o Gabrio Cervelloni, Gran Prior de Hungría en la Orden de San Juan y Capitán General de la Artillería de la Armada en Lepanto, de que los turcos aparejaban una muy poderosa armada para retomar La Goleta. A pesar de ello, Felipe II demostró muy poco interés en su defensa sin concederle ayudas a Don Juan. A tal efecto, en mayo Don Juan se dirigió a Génova con las escuadras napolitanas y sicilianas e hizo esfuerzos de obtener del Papa el título de Rey de Túnez. Don Juan, fatigado de esperar órdenes de su hermano El Rey Prudente, salió de Génova a Nápoles, Mesina y Palermo, reclutando gente por todas partes y juntando naves, cuya presencia Cervantes testimonió en Génova al proclamar que:
«llegaron a la hermosa y bellísima ciudad de Génova, y desembarcándose en su recogido mandrache, después de haber visitado una iglesia, dio el capitán con todas sus camaradas en una hostería… Allí conocieron la suavidad del Treviano, el valor del Montefrascón, la fuerza del Asperino, la generosidad de los dos griegos Candía y Soma… Y habiendo hecho el huésped la reseña de tantos y tan diferentes vinos, se ofreció de hacer parecer allí, sin usar de tropelía, ni como pintados en mapa, sino real y verdaderamente, a Madrigal, Coca, Alaejos, y a La Imperial más que Real Ciudad, recámara del dios de la Risa; ofreció a squivias, a Alanía, a Cazalla, Guadalcanal y la Membrilla, sin que se le olvidase de Rivadavia y de Descarganaría. Finalmente, más vinos nombró el huésped, y más les dio que pudo tener en sus bodegas el mismo Baco… la admirable belleza de la ciudad, que en aquellas peñas parece que tiene las casas engastadas, como diamantes en oro».
A continuación, llamo la atención sobre el documento de Diego Villela de Aldana y Andrea de Cervantes -hermana del autor de La Galatea- dejado en el tintero por los investigadores. Se trata del dato del 8 de febrero de 1603 elaborado en Madrid, cuando Andrea aceptó de Diego 788 reales, importe de hechura y aderezo de 24 camisas para el V Marqués de Villafranca del Bierzo, Pedro Álvarez de Toledo Osorio, llamado también Pedro de Toledo Osorio y Colonna (1546-1627), Capitán General de las Galeras de Nápoles, y General de Caballería de España, y su esposa Elvira de Mendoza, de lavado de ropa de Su Excelencia. El testimonio reza:
1.°«† Digo yo Doña Andrea de Cervantes que recibi del Señor Diego de Villela de Aldana, setecientos y ochenta y ocho reales por razon de veinte y cuatro camisas que hice para el señor Don Pedro de Toledo, y seis que se adereçaron de mi señora la marquesa, y otras camisas que se adereçaron, y mas de lavar ropa de Su Excelencia. Y porque es verdad que los recibi, di esta firmada de mi nombre, que es fecha a 8 de febrero de 1603 años.-Doña Andrea/de Çervantes».
2.° «† Cuenta de las camisas que se han hecho para el señor Don Pedro de Toledo, asi nuevas como las que se han adereçado:
Veinte y cuatro camisas nuevas a veinte y seis reales cada una, son 624 reales
De seis camisas que se adereçaron de las de mi señora la marquesa 066 reales
De otras camisas adereçadas 040
De botones 014
A la lavandera 031
De lavar más 38 camisas 013
788 Rs».
3.° «† Memoria de los lienços/y holanda y cambray que se han tomado/para el señor Don Pedro de Toledo:
Setenta y tres varas de cambray a diez y ocho reales.
Noventa y seis varas de holanda a ocho reales.
Diez varas de holanda para asientos, a ducado.
Mas seis ducados de hilo.
Tres varas de lienço casero para entretelas, a cuatro reales.
Vara y media de cambray para adereçar las camisas, a diez y ocho reales.
Vara y media de holanda a siete reales, para las calcetas.
Cuarenta y dos varas de lienço casero a cinco reales.-Doña Andrea de Cervantes.
Importa esta cuenta, reales 2521».
Hecha esta salvedad, rectifico los errores de los investigadores aldanianos y cervantinos, y pongo en claro que este Diego Villela de Aldana (Nápoles, ca. 1536-Madrid, 1605), esposo de Ana de Laso Sarmiento, fue según el investigador Sánchez Martín, hijo del alcantarino Antonio Villela de Aldana (Alcántara ca. 1505 – Manfredonia, Foggia, 1561), y su esposa María de Aldana, y no del capitán guadalcanalense Antonio de Aldana -uno de los hombres de mayor confianza de la Duquesa Leonor de Toledo- quien el 11 de junio de 1539 le escoltó a Leonor, fundadora de la Academia Literaria «Degli Elevatti» en 1547, formando parte del séquito de caballeros españoles y napolitanos, cuando el 6 de julio de 1539 se fue a casar con el I Gran Duque de la Toscana, Cosme I de Médici (1519-1574) en Florencia. Incluso, Diego fue camarero del III Duque de Alba de Tormes desde 1555 hasta el 11 de diciembre de 1582, día del óbito del Duque de Alba en Lisboa, quien recompensó sus servicios con una donación de 50,000 maravedís anuales.
Antes de terminar, agradezco al historiador militar par excellence, Juan Luis Sánchez Martín, su ejemplar colaboración referente al linaje de la familia del capitán Antonio de Aldana, oriundo de Guadalcanal, Extremadura, esposo de María Salomé de Coccolà, padres biológicos del gran poeta y militar de corazón español e italiano.
En definitiva, felicito a nuestro meritorio investigador Juan Luis Sánchez Martín por el descubrimiento de dichos diamantes documentales -un hito histórico de primer orden- y por su destacada contribución a la biografía documentada de Francisco, héroe de la Batalla de Al-Qasr Al-Kabir, que deberían quedar fijados en los papeles para rectificar así los grandes desaciertos en las enciclopedias, libros de enseñanza y revistas electrónicas. ¡Enhorabuena!
«Laus in Excelsis Deo»,
Krzysztof Sliwa










