En la comunidad zoque de Nuevo Carmen Tonapac, en Chiapa de Corzo, persiste una tradición ancestral que rinde tributo al niño Dios
Ramiro Gómez / Chiapa de Corzo
En la comunidad zoque de Nuevo Carmen Tonapac, perteneciente al municipio de Chiapa de Corzo, persiste una tradición ancestral que rinde tributo al Niño Dios mediante la elaboración de velas, una costumbre que reúne fe, trabajo comunitario y agradecimiento. Este ritual inicia el 29 de diciembre y se extiende hasta el día primero de enero, marcando un momento significativo en la vida espiritual y social del pueblo.
La preparación comienza con el sacrificio de animales, generalmente cerdos o en ocasiones reces, según la economía del carguero encargado del festejo. Desde temprano en la mañana del 29 de este mes, las mujeres asumen un papel esencial en la preparación de alimentos como tamales, cocido de frijoles, maíz y pinol. Estos platillos serán ofrecidos a los invitados, cumpliendo con la tradición, llegan con parafina en mano para colaborar en la elaboración de las velas el día 30 de diciembre.
El trabajo colectivo con el disfrute de la comida, crea un ambiente de convivencia comunitaria. Mientras las mujeres preparan y los padrinos sirven los alimentos, los hombres se dedican a dar forma a las velas, cuya cera va adquiriendo tamaño y consistencia con cada inmersión. Una vez listas, las velas se decoran cuidadosamente para su presentación en la iglesia de la Virgen del Carmen al día siguiente.
El 30 de diciembre, al ritmo del tambor y la flauta de carrizo, la junta de festejo realiza un recorrido para trasladar las velas adornadas al templo. Este momento culmina con una celebración que refuerza los lazos comunitarios y enaltece la espiritualidad de los habitantes de Nuevo Carmen Tonapac.
La tradición de las velas no se limita a esta fecha. También se elabora en otras festividades importantes, como en la fiesta de la Candelaria , San Pedro y la Virgen del Carmen.
Los habitantes de Nuevo Carmen Tonapac preservan esta práctica con dedicación, reconociéndola como una forma de mantener viva su identidad zoque y de agradecer por los dones recibidos.










