Rechazo al EZLN no fue la mejor respuesta

Un primero de enero de 1994, hace 31 años, cuando gobernaba el país Carlos Salinas de Gortari, fecha en que entró en vigor el hoy tan cacaraqueado Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que incluía a los países de México, Estados Unidos y Canadá, surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Dos hechos que siguen estando en boga a pesar del tiempo transcurrido. En el Tratado, la amenaza de Donald Trump por acabar con este plan que catapultó a México en el mercado comercial internacional, y con el surgimiento del grupo armado, ese que provocó sólo unas cuantas muertes -comparadas con las que genera el crimen organizado-, pero que sus efectos de discriminación social y pobreza en que se encontraban y aún está la zona zapatista, provoca una muerte lenta entre la población indígena.

El problema por el que se levantó el zapatismo, persiste, está vigente porque ningún gobierno se ha atrevido a “revolucionar” el estatus social de miles de hombres y mujeres que continúan en la miseria.

Este primero de enero vuelven a alzar la voz que cada día se vuelve más lejana, casi no la escucha la autoridad gubernamental. La región zapatista se ha vuelto vulnerable porque sus territorios han sido invadidos por células de grupos delincuenciales y con el pretexto de combatirlos, en sus márgenes se tiene la presencia de elementos de las Fuerzas Armadas.

Ante ello, el EZLN ha dicho que no se van a doblegar y que su resistencia se mantiene inquebrantable frente a las constantes amenazas que enfrentan. A lo largo de este tiempo, la dirigencia acusó y denunció con todo a los gobiernos del PRI y a los del PAN que han gobernado el país. De las administraciones estatales ni se diga,

El vaticinio de que las cosas no se compondrían, incluso con la llegada del “venerado” Andrés Manuel López Obrador han sido casi una profecía del conocido Sub Comandante Marcos. Él dijo que AMLO representaba una continuación del sistema político tradicional, sin atender las demandas fundamentales de los pueblos indígenas.

Lo que no tomó en cuenta el líder “guerrillero” es que López Obrador sí es considerado, hoy en día, como un prominente hombre que los sacó de la “pobreza con el dinero que les regala”. En las comunidades indígenas y zonas rurales, es sorprendente cómo la gente adulta, tiene un “amor especial” por el expresidente al grado de escuchar que le llaman “papa AMLO”.

Pareciera poca cosa, pero el efecto de regalar dinero ha sido de un efecto demoledor a favor del originario de Macuspana, Tabasco, muy por encima de lo que hoy en día representa Marcos para ellos, pues le critican que se desparezca todo el año y los abandone a su suerte.

A esta gente no le entra en la cabeza si en el gobierno de la Cuarta Transformación hubo o no actos de corrupción, a ellos les importa que cada dos meses tienen dinero para comer, así se lo gasten para ir al doctor o ya lo deban al abarrotero, pues da la casualidad que, aunque acudan al campo, su milpa ya nadie se las compra porque está raquítica. 

Es tanto el apasionamiento, que “chutarse” la mañanera del pueblo” es un tema obligado, tanto “como levantarse de madrugada para darle de comer a los pollos o ir al molino con el nixtamal para regresar con su masa para echar las tortillas al comal”.

Esta práctica la realizan en la zona de los municipios de Huitiupán y Amatán y según sus pobladores, es una práctica común que alimenta su espíritu, así la tierra ya no produzca como antes, en los gobiernos priistas, dicen.

En este contexto, resulta de lo más trascendente el que hoy la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, haya preferido no emitir una postura sobre la relación que tendrá su gobierno con el EZLN.

Ante la posición crítica que ha asumido el zapatismo contra los gobiernos en el poder, rechazó el lunes entrar en polémica en relación a las reacciones que pudiera tener contra su administración el EZLN.

«Durante muchos años, estando en la Universidad, nosotros salimos para defender la paz en Chiapas, mientras el EZLN tomó la decisión de ser crítico a nuestro Movimiento (Morena)», dijo cuándo fue cuestionada al respecto.

Aseguró que no entraría en debate con el tema y señaló tener respeto para los zapatistas. «Aunque defenderemos lo que estamos haciendo en Chiapas y en todo el país, pues lo que buscamos es el bienestar, paz y justicia de todos los mexicanos», destacó.

La posición muy reservada de la presidenta demuestra que prefiere seguir el libreto de sus antecesores, aunque no hubiese estado mal que diera un paso al frente e invitara a Marcos a reunirse con ella para analizar los problemas de fondo que padecen las zonas rurales donde habitan los considerados zapatistas.

Una convocatoria a resarcir daños y como nos ha “enseñado” la Cuarta Transformación”, no estaría nada mal que el gobierno pidiera perdón por los años de olvido en que ha tenido a los indígenas.

Se imaginan que Marcos y Claudia se sentaran a platicar para ir sentando las bases para ayudar a salir delante de la marginación a las comunidades. Que se cumplan los acuerdos llevaría tiempo, pero el gran salto a la fama, sin duda estaría del lado de la presidenta.

Cierto es que el Día de los Santos Inocentes ya pasó como para decir que esto sea alcanzable, pero por algo hay que empezar y entonces ver qué tanta disponibilidad a su crítica está dispuesto a ceder el líder que nunca hizo un disparo de bala durante los pocos días que duró la refriega hace 31 años.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *