El Universal
Pacific Palisades, la zona cero de la ola de fuegos más devastadores de la historia de Los Ángeles, ha reducido a cenizas calles enteras, vehículos, mansiones millonarias y la vida que atesoraban miles de familias de un barrio acaudalado que ha pasado de representar un idílico estilo de vida americano a una zona de guerra.
Un par de calles más arriba los vehículos están completamente calcinados: las marcas delatan el nivel ingresos de estos vecinos: un Mercedes Benz por ahí; un Land Rover por allá, denotan lo acaudalado que era este barrio, ahora convertido en una escombrera de ruinas ennegrecidas.
Entre viviendas intactas y otras completamente carbonizadas, elegidas al azar de los fuertes vientos que golpearon la zona, el barrio se ha teñido de tonos grisáceos y negros, con el sonido de alarmas de fondo y los bomberos trabajando sin descanso en algunas estructuras de las que todavía emergen columnas de humo.










