Desafían migrantes la política de Trump

La necesidad es más poderosa que las amenazas de un presidente que está enfermo de poder. Por lo menos esa es la lectura que cientos de migrantes tienen en mente y que aún así, desafiando la brutalidad en las acciones ejecutoras del país vecino del norte, quienes están en tránsito por territorio chiapaneco no cejan en su empeño de seguir caminando con rumbo a los Estados Unidos.

No les ocupa por el momento que Donald Trump sea considerado un peligro para México, porque al final del día tienen el antecedente de que lo brabucón que se mostró en su primer periodo como presidente del país más poderoso del mundo, en teoría, no fue tan real como lo prometió.

Los migrantes que se han internado hacia el centro y norte del país, aseguran que la llegada de Trump al poder los incentiva a no parar en sus movilizaciones, en cancelar su sueño de llegar a la tierra prometida.

Hoy domingo 26 de enero está programada parta de Tapachula una nueva caravana. Saben de los riesgos a enfrentar, pero más conscientes están que regresar a sus países de origen, donde la violencia es el principal detonador de su salida, es como firmar su sentencia de muerte.

Y no es una exageración porque la mayoría de quienes conforman los grupos que van en su “peregrinación” son de Venezuela, ahí donde la tiranía es la que manda. Otro punto desfavorable es que lo poco o mucho que tenían de bienes inmuebles lo remataron para buscar aventurarse hacia los Estados Unidos.

Se entiende la desesperación de los migrantes, saben que su odisea puede terminar quedándose en cualquier entidad del país mexicano y un hecho que ha llamado la atención y que refleja el perfil del presidente estadounidense es el que haya sido hasta ahora el único en la historia de las tomas de protesta en aquel país, que no haya jurado con la palma de su mano en la carta magna que rige los destinos del país americano.

Nos referimos a la Biblia, donde el presidente que toma protesta debe colocar su mano izquierda en este “sagrado” libro, tradición que los diferencia del resto del mundo y que culmina el acto solemne con la frase “que Dios me ayude”, que significa que debe tener el respaldo del Todo Poderoso para gobernar con eficacia en Estados Unidos, por ser la potencia imperialista por la que gira la economía y la política social del globo terráqueo. 

Si Donald Trump rompió la tradición lo engloba como un hombre de cuidado, al que no debe tomarse las cosas a la ligera. Ya todos lo vimos con sus discursos de odio, homofóbicos, y su crueldad para no respetar los derechos humanos de los migrantes, contra quienes no oculta su rechazo.

Ahora sí como decía Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México, es clasista, racista. Tampoco debe olvidarse que es el único gobernante que está estigmatizado como un delincuente que tiene cuentas con la justicia.

De ahí que quienes nos representan a nombre del gobierno de México no deben conciliar el sueño porque no saben cómo enfrentar esta pesadilla que se apellida Trump.

Por lo pronto, Chiapas debe estar atento a todo lo que rodea a quienes se encuentran en nuestro territorio en calidad de personas sin documentación. Este fenómeno de la migración debe tener ocupados y preocupadas a las autoridades del gobierno de Chiapas.

Tampoco es para menos, sobre todo, porque los dolores de cabeza que pueda generar la crisis migratoria pueden abarcar un problema de tipo humanitario.

El gobierno de Chiapas lo sabe, pero más tensión puede generar el que el Instituto Nacional de Migración se siga haciendo pato en estos menesteres y no cumpla con su tarea proteger a este sector vulnerable al que hay que atender en la medida de lo posible.

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