Jorge Éver González Domínguez
Chiapa de Corzo, Chiapas
Este siete de febrero muy de mañana, se presentó el poemario La Belleza de la Piedra Angular, del poeta Delman Escobar, en el centro cultural ex convento Santo Domingo de Guzmán, de Chiapa de Corzo. Estuvieron como invitados alumnos del Colegio la Patria; la presentación se convirtió en una grata experiencia.
En la mesa estuvieron: quien esto escribe, Josué Nandayapa y Delman Escobar, todos miembros del grupo Cultural Frecuencia de Letras.
El autor, visiblemente emocionado, leyó poemas de su libro, donde más de una vez se le quebró la voz. El público joven aceptó con gran emoción los versos que fueron dedicado a Jesús de Nazaret.
Luego de las presentaciones e intervención del también escritor, alumnos del colegio La Patria leyeron poemas con la frescura de sus voces, e hicieron del evento algo mágico y único.
Desde la sala que en algún tiempo sirvió de celda para las religiosas, Delman Escobar soltó palabras al mismo Jesús que las monjas dirigían sus oraciones; cuatrocientos años después, el poeta entregaba su trabajo convertido en poesía y en las paredes el rezo se fundía con la voz del autor.
A fuerza del canto de cotorras el tiempo avanzó y el libro quedó estampado en la memoria de todos los presentes y en los anaqueles de la literatura chiapaneca.
Ese mismo día, se llevó a cabo la presentación del poemario Huellas del Alma, de la poeta Carolina Moreno, en el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC), de la capital chiapaneca.
En la mesa estuvieron: este servidor, Josué Nandayapa y la autora.
Durante la presentación, la cantante Marisol Hernández interpretó canciones que hicieron de la tarde, una estupenda velada literaria.
La autora plasma su perspectiva del amor a través de sus letras, lo que sus ojos ven cuando algo la mueve por dentro. En este viaje de inspiración, la poesía siempre ha alzado la voz de los poetas para romper las fuertes cadenas que nos atan a una vida sin esperanza. De esta forma encontramos que, los textos de la poeta, van dejando una marca indeleble en la distancia, porque ha sido capaz de construir con sus cantos un espacio abierto a los suspiros.
En ochenta páginas y sesenta poemas, la autora se descubre al ir tocando diferentes temas con singular cuidado.
Utiliza muchas veces el pasado, para acentuar el sentimiento que recorre en cada verso.
Se aleja muchas veces de la rima y de figuras retóricas, para dejar solo el mensaje que envuelve cada poema. En alguna ocasión, la poeta llega bastante cerca del erotismo y luego retoma nuevamente los versos libres donde ronda el amor.
La prosa poética le queda mejor, cuando dice:
Mientras el corazón duerme y el alma está ausente, me desarman tus brazos cálidos, tus labios suaves, tu lengua dulce.
Cierro los ojos y me pierdo. Tus manos me caminan, me exploran, me motivan a sentir despacio a olvidar la herida.
Porque muero de caricias, de silencio y no de palabras vacías. No me hables de amor porque nunca volvería.










