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Jorge Garay
La ciencia ha identificado cerca de 5,000 exoplanetas. En ninguno hay señales de vida inteligente. Los astrónomos más reservados tienen una hipótesis favorita para explicar esa aparente ausencia: los organismos complejos son extremadamente raros en el universo observable. El surgimiento de los seres humanos tras 4,500 millones de años de evolución geobiológica es más bien un acto de suerte o un accidente químico.
Esta visión pesimista de la vida inteligente es respaldada por el modelo de los “pasos difíciles”, desarrollado en 1983 por el físico teórico Brandon Carter. Este modelo matemático dice que los momentos decisivos de la evolución de la vida son tan improbables que las posibilidades de que todo esto ocurra en una sola línea evolutiva son muy bajas. Incluso teniendo un planeta habitable similar a la Tierra, y con una estrella igual al Sol, la aparición de una civilización como la nuestra difícilmente se repetiría.
La vida se abrirá paso, si todo está en donde debe
Un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Pennsylvania, Estados Unidos, no está de acuerdo con esa visión del surgimiento improbable de la vida inteligente. En un artículo publicado en Science Advances, proponen una reevaluación del modelo de los pasos difíciles, en donde la aparición de vida compleja esté directamente relacionada con el geocomportamiento del planeta y su edad.
Su artículo resume que esos hitos evolutivos no son tan sobresalientes bajo un contexto de evolución planetaria. Siempre y cuando un planeta parta de un estado permisivo para la vida, el surgimiento de un organismo complejo con inteligencia similar a la humana llegará cuando se reúnan las condiciones adecuadas.










