Marco A. Orozco Zuarth
El próximo 27 de febrero harán 5 años de que el primer caso de Covid se presentara en México. Fue una sobrina de Tuxtla una de los primeras a quien se le detectó, una vez que regresó de Milán. Siendo este hecho histórico tan relevante, les comparto esta crónica.
Los años 2020 y 2021 fueron tiempos de contagio, no solo del virus del COVID-19, sino de otros tipos, mismos que se reflejan en las experiencias compartidas a través de estas crónicas. Un tiempo donde el mundo se paralizó, pero las emociones y reflexiones no dejaron de crecer.
Era un inicio de año común, de esos que marcan el comienzo de nuevos propósitos y sueños por cumplir. Mis planes estaban trazados, con metas claras que pensaba alcanzar, como siempre lo hacía al comienzo de cada ciclo. No imaginaba que en cuestión de días todo cambiaría, que mi vida y la de todos, se vería alterada por algo invisible pero poderoso. El tiempo, en su eterno fluir, se detendría y marcaría una pausa obligada que nos llevaría a enfrentarnos a nosotros mismos. No sabía aún que esos primeros días del 2020, serían el preludio de un virus que alteraría el curso de la historia.
El sonido del televisor de fondo y las redes sociales, con noticias que ya hablaban de un brote en China, parecía lejano, casi ajeno. Nadie imaginaba que, en tan solo semanas, el miedo tomaría las calles y las fronteras se cerrarían como heridas abiertas. El mundo se preparaba para lo imprevisible, pero aún no estábamos listos para comprender la magnitud de lo que se avecinaba.
Era una mañana cálida, como tantas otras en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde el aroma a huevos motuleños y platanitos fritos se colaba por cada rincón de la casa. Las ventanas abiertas dejaban entrar la frescura del día, pero también el aire de incertidumbre que traía consigo el virus. Aquel desayuno se tornaba más solemne de lo que había sido durante años. La mirada de mi hija, expectante pero distante, y mi esposa, con la frente ligeramente fruncida, nos indicaba que la noticia del COVID-19 estaba comenzando a hacer mella en la rutina familiar…
Continuará.










