- El afluente más importante y emblemático se encuentra contaminado, por desechos que personas dejan tras su visita a Cahuaré
Ainer González / Diario de Chiapas
Envolturas de frituras, botes de refrescos, latas de cerveza, cajetillas de cigarro e inclusive pañales llenos de excremento, son algunos de los -tantos- desechos que se observan y se encuentran por el embarcadero fluvial de Cahuaré, uno de los principales lugares turísticos del pueblo mágico de Chiapa de Corzo.
Además de los contaminantes naturales (como troncos, hojas) que arrastra y sumerge el agua del río Grijalva, habitantes y turistas dieron a conocer que, el afluente más importante y emblemático del estado de Chiapas se encuentra contaminado, por desechos que personas dejan tras su visita; problema de salud que es más notorio en el primer embalse chiapacorceño de Cahuaré.
Antonio Chávez, habitante del municipio de Chiapa de Corzo, dio a conocer que en los últimos años, el río Grijalva, ha sido sujeto a su extinción, toda vez que quienes habitan y visitan la zona y las riberas chiapacorceñas se han empeñado a contaminar el agua, como el suelo, con el “abandono” de desechos sólidos y líquidos.
El ciudadano del pueblo mágico manifestó que, la contaminación dentro y fuera del afluente es un tema delicado y grave, toda vez que son miles de litros de aguas negras de los drenaje de las viviendas, restaurantes y grandes empresas, las que desembocan clandestinamente a las orillas del río, que aunado a las toneladas de basura que se encuentran en los márgenes, dan a comprender que es un lugar donde se puede llegar a contaminar.
Este problema, sostuvo que es mayormente notorio en el embarcadero fluvial de Cahuaré, que se ubica debajo del puente Belisario Domínguez, el cual comunica y conecta a los municipios de Chiapa de Corzo y Tuxtla Gutiérrez.
“Aquí estamos viendo también un riachuelillo que está muy contaminado, yo me acuerdo que hace muchos años yo pasaba por acá y estaba limpio, bonito. Y ahora véalo usted. Todo contaminado por la gente puerca”, sostuvo.










