Jama Ch’ulel e interculturalidad

Roger Heli Díaz Guillén
Chiapa de Corzo, Chiapas
Jama Ch’ulel es palabra y pensamiento indígena que invita a sentir, abrir nuestros corazones, abrir nuestro pensamiento, abrir nuestra conciencia. Es pensamiento de gobierno que llama al humanismo, a la inclusión, a la unidad y a la paz; a trabajar y aportar para la transformación de Chiapas, donde este llamado se traduzca en conductas éticas con humanismo que transformen, unan y promuevan la paz; asumiendo a la interculturalidad como el proceso de intercambio, convivencia e interacción equitativa de diversas culturas.
La interculturalidad debe estar basada en el respeto a las diferencias culturales, comunicación horizontal y posibilidad de generar expresiones culturales de forma compartida, como lo establece el artículo 4.8 de la Convención sobre la Protección de la Diversidad de las Expresiones Culturales UNESCO, de la que México es parte; en la perspectiva de una interculturalidad crítica que confronte saberes e identifique identidades e imposiciones ideológicas, caminando en la descolonización del pensamiento occidental, para comprender el pensamiento y valorar los saberes de los pueblos originarios, cuyo mundo está vinculado a la naturaleza.
Para entender las diferencias culturales y otredad de la vida comunitaria, se parte del principio que no hay una jerarquía entre el conocimiento científico y el conocimiento comunitario, sirviendo el conocimiento científico en la investigación social contemporánea para adjetivizar y objetivizar las realidades de estudios, siendo alternativo que las investigaciones no se determinen en el interés científico social sino que emerjan de la realidad, historia y problemáticas de las comunidades indígenas a partir del pensar, sentir y hacer, en unidad territorial armónica con la naturaleza.
En el terreno educativo profesional, hoy cobra importancia pensar en una Pedagogía Dialógica, que dé paso a procesos de aprender de la interacción, promoviendo el desarrollo de conocimientos complejos como es el repensar los saberes de los pueblos originarios; reordenar los pensamientos promoviendo las expresiones culturales. Es un aprendizaje bidireccional desde la perspectiva de Paulo Freire, donde la dialógica parte de la toma de conciencia de la opresión y el reconocimiento de los saberes oprimidos. Es crear y recrearse. Nadie enseña, todos sabemos algo. Es construcción y reconstrucción de conocimiento de forma colegiada.
Se construye el conocimiento a través del diálogo y la participación colectiva mediante el intercambio de saberes, invitando a repensar las conductas éticas que asumimos ante las diferencias culturales, existenciales y de cosmovisión del mundo. Hoy son tiempos donde el pensamiento humanístico de la interculturalidad como forma de vida, convivencia, intercambio, solidaridad y respeto, debe reinventarse en el ámbito pedagógico y promoverse en el ámbito político y de gobierno, como forma de pensamiento ético y moral humanístico basado en los derechos humanos ciudadanos y colectivos, como los correspondientes a los pueblos y comunidades indígenas.

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