Agencias
Diario de Chiapas
Red Bull está ante un panorama desconocido: por primera vez, desde su nacimiento en la temporada 2005, disputará un Mundial de F1 con un chasis en el que Adrian Newey no tuvo nada que ver con su diseño. Si bien el ingeniero inglés ya se había corrido de sus responsabilidades técnicas en mayo del año pasado, el RB20 de 2024 había nacido desde su tablero de dibujo. Por eso, el RB21 es el primer auto del equipo de las bebidas energizantes que no tiene nada del gurú.
La segunda mitad del Mundial 2024 se puso cuesta arriba para los de Milton Keyenes, con un RB20 cuyo camino de desarrollo fue erróneo y solo la muñeca de Max Verstappen y la diferencia que había logrado en las diez primeras citas hicieron posible que el neerlandés celebrara su cuarto título, pero imposible fue evitar la pérdida de la corona de Constructores. Pierre Waché, el director técnico de Red Bull, parece haber reencauzado el camino perdido con el RB21, que se mostró mejor que el RB20. Sin embargo, en la pretemporada de Baréin sufrieron algunos problemas. Liam Lawson se perdió casi la mitad de la sesión matutina del segundo día por un problema en la presión de agua del motor.
En cuanto al rendimiento, el auto se mostró firme en ritmo a una vuelta, aunque quedaron algunas dudas en tandas largas durante la simulación de carrera, especialmente en la comparación con McLaren. Aunque, claro, solo se trató de entrenamientos. “No fue una prueba tan fluida como esperábamos y como esperaba el equipo, pero es mejor encontrar algunos problemas ahora que más adelante y por eso estamos aquí, para entender el coche. El tiempo no estuvo de nuestro lado y no es muy representativo en esta pista, pero hemos intentado explorar el potencial del coche y entender cómo responde a diferentes configuraciones, y creo que más o menos lo hemos conseguido”, dijo Waché.










